Por Patxi, hace 8 años y 2 meses

Concejo 2010

Los presidentes del pueblo y de la Asociación, leen el acuerdo de cesión de "La Escuela"

Los presidentes del pueblo y de la Asociación, leen el acuerdo de cesión de "La Escuela"

El pasado día tres de Abril, la Junta Vecinal de La Cándana convocó a los vecinos a Concejo.En ésta reunión el Presidente Pedáneo, Pedro Llamas, dio lectura al acta del último concejo realizado en el mes de Abril del año 2009. Dicha acta trataba sobre la cesión de «La Escuela» a la Asociación Cultural de La Cándana de Curueño por el periodo de un año.
En los puntos del orden del día, estaban la renovación de dicho acuerdo, la futura instalación de contadores de agua, el aviso a los vecinos de los impagos, para que se hiciesen cargo de los mismos y como punto final la Junta Vecinal, instaba a los vecinos a proponer las obras necesarias en el pueblo para este año.
La aprobación del primer tema del día fue meteórica, en apenas dos minutos, los asistentes se pusieron de acuerdo en la renovación del convenio de cesión de «La Escuela» a la Asociación Cultural por un periodo de tres años y en las mismas condiciones que el anterior.
El tema de los contadores de agua fue el más peliagudo de la mañana. La decisión de ponerlos estaba tomada de antemano. En el concejo del año 2009, la Junta Vecinal había avisado que si persistían los problemas de abastecimiento de agua que hubo en los últimos veranos, se colocarían contadores para evitar el abuso en su consumo, y de paso controlar las fugas que suelen producirse por las averías en la traída general.
Según Pedro Llamas existen 95 enganches de agua en el pueblo, que pueden ser más debido a que algún enganche abastece a más de una vivienda. Para subsanar estos defectos, y garantizar el cumplimiento de la Ley de abastecimiento de Aguas, la Junta Vecinal se comprometió a solicitar presupuestos a varias empresas del ramo para que el precio final de su instalación fuese más económico para los vecinos.
Cada enganche debe hacerse cargo del coste del contador y de la instalación de éste en la fachada de su casa. Algunos tienen puestos estos contadores «motu proprio» por lo que se evitaran este gasto. El plazo para la realización de esta obra, no está definida.
El siguiente punto del orden del día fue la solicitud de pagos de la cuota anual del agua. Más del 50% de los vecinos de no están al corriente en los pagos. Bien por disputas con la Junta Vecinal en la no presentación de cuentas, bien por los favoritismos de las anteriores juntas en las reparaciones hacia ciertos vecinos e inclusive por el poco interés de cobro de la misma, ya que alguno de los deudores no tenían conocimiento de sus impagos.

votacion

Vecinos en una de las votaciones del día

La actual Junta ha querido poner en orden este descontrol, y se ha puesto a disposición de todos los interesados para decirles a cuanto asciende su deuda hasta el momento, y donde deben ingresar dichas cantidades. También Pedro Llamas presentó las cuentas de su mandato, para desbloquear la situación con algunos de los morosos, que no pagaban dichas tasas mientras no se fueran hechas públicas , cosa que hacía bastante tiempo que no ocurría.
El último punto que se tocó, fue el de las obras a realizar este año. El presidente propuso el cambio de las ventanas de «La Escuela» cosa que los socios de la AC/DC agradecerán durante el invierno. También propuso el cerramiento del tramo que falta de la presa, pero la mayoría de los vecinos, solicitaron la reparación de la barandilla del puente que pasa sobre el río Curueño, debido a su lamentable estado y para evitar accidentes, obra que se debería haber hecho hace un par de años.
Aproximadamente a las tres de la tarde, cuando el hambre empezó a hacer mella, el Concejo terminó, y algunos vecinos estuvieron exponiendo sus puntos de vista y peticiones al pedáneo más particularmente.

Por Patxi, hace 8 años y 2 meses

CATASTRO DEL MARQUES DE LA ENSENADA EN LA CANDANA- 1752

 

Normal Mapa Mojon

Plano para definir las propiedades y comunes de La Cándana, Sopeña y PardesEvil con respecto a los pueblos de los alrededores

 

Copia de las respuestas generales de el Lugar de La Cándana

 En el Lugar de La Cándana a 29 de Junio de 1752 Están, D. Juan de Valcárcel, Juez subdelegado para las diligencias en que debe fundarse la única contribución en este partido y Valle de Curueño.

Estando en su presencia D. Manuel García Arintero, su Cura Rector, Thomás Suarez y Alonso García, regidores, Pedro y Manuel Fernández, Peritos nombrados a fin de responder a las reales preguntas. Habiendo procedido de estos últimos el juramento correspondiente , que hicieron por el nombre de dios Nuestro Señor, y una señal de cruz  bajo de el cual, que hicieron como se requiere, prometieron decir verdad de lo que supiesen y les fuese preguntado y siéndolo al señor De las reales preguntas  a cada una dijeron lo siguiente:

1ª. Cómo se llama la población.

 A la primera que esta población se llama La Candana de la Encartación de Curueño

2ª. Si es de realengo o de Señorío, a quien pertenece, qué derechos percibe  y cuánto.

A la segunda que no es de realengo por ser señorío propio de la señorial Casa y Estado de Toral, pero por esta razón no se le constituye de vasallaje cosa alguna

 3. Qué territorio ocupa el término, cuánto de levante a poniente y del norte al sur, y cuánto de circunferencia, por horas, y leguas, qué linderos o confrontaciones; y qué figura tiene, poniéndola al margen.

 A la tercera que el terreno propietario de esta población ocupa desde el oriente a poniente media legua, de Norte a mediodía un cuarto, y de circunferencia dos leguas. Linda al Oriente con el termino del lugar de Vega Quemada, poniente terreno del lugar de Pardavé, en la ribera de Torio, Norte terreno en el lugar de la Abecilla, y mediodía termino de Sopeña y su figura es la del margen Presentaba poner la distancia del terreno promiscuo Correspondiente a montes y pastos en el lugar y parte que convenga

4ª. Especies de tierra, de regadío o secano,  distinguiendo si son hortalizas, sembraduras, viñas, pastos, bosques, matorrales, montes y demás, explicando si hay cosecha al año, de intermedio o de descanso. 4. Qué especies de tierra se hallan en el término; si de regadío y de secano, distinguiendo si son de hortaliza, sembradura, viñas, pastos, bosques, matorrales, montes, y demás que pudiere haber, explicando si hay algunas que produzcan más de una cosecha al año, las que fructificaren sola una y las que necesitan de un año de intermedio de descanso.

  A la cuarta, que hay algunos huertos en que se pone poca hortaliza pasa el consumo de sus dueños. Por previsión municipal que hay trigales, linariegas, regadíos y cada año producen uno trigo, y el otro aceite de linaza y lino; terrenos trigales y centenales de secano que producen con un año de intermedio.

Prados segados otoñeros y de un pelo.

Prados de secano de un pelo cadañero.

Prados de pasto solo. Algún terreno inculto por naturaleza, monte propio y privativo de robles, monte mixto y promiscuo, su pastura y corta con los lugares de Sopeña, Vega Quemada y Candanedo. Otro monte mixto con las circunstancias antecentes con el lugar de la Abecilla, otro monte de el mismo modo promiscuo con el lugar referido de Sopeña solo.

Ejidos y Pastos para los ganados del pueblo y solo los prados de otoños producen dos cosechas al año

5. De cuántas calidades de tierra hay en cada una de las especies que hayan declarado, si de buena, mediana e inferior.

 A la quinta que los huertos de verdura son de buena y mediana calidad

Las tierras linares, centenales son de secano, prados de otoño regadíos y secanos de un pelo, unas son buenas, otras de mediana y otras de ínfima.

Los trigales de secano todos son de mediana y los prados de pasto todos son de ínfima.

6. Si hay alguno plantío de árboles en las tierras que han declarado, como frutales, moreras, olivos, higueras, almendros, parras, algarrobos, etc.

A la sexta que hay algunos árboles frutales, montaraces.

También hay algunos chopos, negrillos, álamos y paleros

                               

7. En cuáles de las tierras están plantados los árboles que declararen.

A la séptima que los frutales están en el casco de el lugar y los otros en las heredades de prados.

 

8. En qué conformidad están hechos los plantíos, si extendidos en toda la tierra o a las márgenes, en una, dos, tres hileras, o en la forma que estuvieren

 

A la octava que los fructíferos no tienen más formación que las que permiten la naturaleza, dispersos en ejidos y casas del lugar. Los otros están extendidos por hileras sirviendo de muralla para guardar el fruto.

9. De qué medidas de tierra se usa en aquel pueblo: de cuántos pasos o varas castellanas en cuadro se compone, qué cantidad de cada especie de granos de los que se cogen en el término se siembra en cada una.

 

A la novena que no se pueden decir las varas de que ocupa la hemina de tierra en sembradura de ninguna especie por sembrarlo a pulso, pero la medida de que ordinariamente se usa es la que llaman hemina compuesta de cuatro celemines, que tres hacen una fanega y doce una carga.

10. Qué número de medidas de tierra habrá en el término, distinguiendo las de cada especie y calidad, por ejemplo, tantas fanegas, o del nombre, que tuviese la medida de tierra de sembradura de la mejor calidad, tantas de mediana bondad y tantas de inferior; y lo propio en las demás especies que hubieren declarado.

A la diez que tampoco saben las heminas de tierra que hay de ninguna especie en sembradura por lo que se remiten a las relaciones de sus dueños y colonos y el reconocimiento hecho por el agrimensor y los peritos.

 

11. Qué especies de frutos se cogen en el término

A la once que se coge hortaliza aunque poca.

Trigo, centeno y cebada aunque poca.

Lino, linaza y hierba.

 

12. Qué cantidad de frutos de cada género, unos años con otros, produce, con una ordinaria cultura, una medida de tierra de cada especie y calidad de las que hubiere en el término, sin comprender el producto de los árboles que hubiese.

A la doce Con una ordinaria cultura una hemina de tierra trigal segada y buena calidad produce de esta especie cuatro heminas, tres la de mediana y dos la de ínfima, y el siguiente, que se siembra de linaza, produce de esta especie en un mismo campo dos heminas y media y dieciocho libras de lino limpio, dos la de mediana y quince libras de lino limpio, y una y media la de ínfima y doce libras de lino limpio.

La de mediana calidad de tierras trigales de secano y medios años, produce en el que se siembra tres heminas de trigo. La de primera calidad de tierras centenales de secano y medios años fertilizan cuatro heminas, tres de la mediana y dos de la ínfima.

La de primera calidad de prados regadíos otoñeros produce al primer pelo dos montones, montón y medio de la mediana, y uno de la de ínfima, y por razón de otoño, tres reales cada hemina.

La de primer, mediana e ínfima calidad de prados regadíos de un pelo, producen como las antecedentes a excepción del otoño.

La de primera calidad de prados de secano de un pelo, produce montón y medio, uno la de mediana y medio montón la de ínfima. Y valor de un real la de ínfima de pasto, y la de huertos seis reales cada una.

13. Qué producto se regula darán por medida de tierra los arboles que hubiere, según la forma en que estuviese hecho el plantío, cada uno en su especie.

A la trece que a los árboles frutales no le les puede regular utilidad alguna por ser silvestres y no sazonar sus frutos.

14. Qué valor tienen ordinariamente un año con otro los frutos que producen las tierras del término, cada calidad de ellos.

A la catorce que el valor ordinario de los frutos es cinco reales hemina de trigo, tres la de centeno y lo mismo la de cebada.

Tres reales cada montón de hierba, cinco reales la hemina de linaza y diez cuartos la libra de lino limpio.

15. Qué derechos se hallan impuestos sobre las tierras del término, como diezmo, primicia, tercio-diezmo u otros; y a quién pertenecen.

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A la quince que sobre este terreno están impuestos los años de diezmo en que se interesa el cura rector de este lugar a excepción de  diez fanegas de centeno que en cada un año paga por costumbre introducida a la Dignidad Episcopal de la ciudad de León.

También se paga Primicia a la iglesia de él, por cada Cosechero que llega a diezmo de todas las especies,  y dos heminas de centeno cada uno y les parece, ascenderá cada año a treinta heminas de esta especie.

También se paga Voto del Apóstol Santiago, Y por el Común por encabezo, cuatro heminas de centeno.

16. A qué cantidad de frutos suelen montar los referidos derechos de cada especie o a qué precio suelen arrendarse un año con otro.

A la dieciséis que no pueden asegurar a cuanto pueden ascender los mencionados derechos dé diezmo cada año remítanse a la certificación que de ellos diese el cura, pero bien saben que el valor de los menores es cinco reales cada cordero y cabrito, ocho reales cada cerdo y un real la libra de lana.

 

Las primicias importan cincuenta y ocho heminas, pero los diezmos valen a cuatro y ascienden por  la certificación que diere el Cura; cada cabestro y cordero vale a siete reales;  diez cada cerdo y un real cada libra de lana y cinco reales cada montó de cera.

17. Si hay algunas minas, salina, molinos harineros u de papel, batanes u otros artefactos en el término, distinguiendo de qué metales y de qué uso, explicando sus dueños y lo que se regula produce cada uno de utilidad al año.

A la diecisiete que en este término hay dos molinos. Uno de una rueda, propio de Tomás García y consorte en el sitio, que llaman el Sacolaño.

Otro propio de Don Manuel García Arintero Cura de este pueblo, a su mismo como el antecedente de una rueda en el sitio que llaman el pabellón.

Que uno y otro muelen con aguas y presa que sale del rio caudal, y cada uno se arrienda al año en setenta reales para los dueños, y al arrendatario le queda de utilidad pagados aquellos, o heminas de centeno. 

18. Si hay algún esquilmo en el término, a quien pertenece, qué número de ganado viene al esquileo a él y que utilidad se regula da a su dueño cada año.

A la dieciocho que no hay casa de esquileo designada

No hay casa de esquileo.

19. Si hay colmenas en el término, cuántas y a quién pertenecen.

A la diecinueve, que hay quince colmenas.

Una de Alonso Fernández, tres de Manuel Fernández, ocho de María Gonzalez, y tres de Ignacio García y la utilidad de cada una por razón de cera y miel la regulan en tres reales

20. De qué especies de ganado hay en el pueblo y término, excluyendo las mulas de coche y caballos de regalo; y si algún vecino tiene cabaña o yeguada que pasta fuera del término, donde y de qué número de cabezas, explicando el nombre del dueño.

A la veinte que hay bueyes, vacas, yeguas, ovejas, corderos, carneros, borregos, cabras, cabritos, machos de cabrío, pero en razón de intereses cada vaca por razón del ternero y leche con la correspondiente alternativa, interesa a su dueño quince reales, cada yegua por razón de cría, que es regular, administran se de garañones, sesenta.

Cada oveja por razón de cría y lana cinco reales, y lo mismo las cabras por cría y leche.

Carneros dos reales. Cada cerda por los partos que pueda tener al año, treinta reales. Cada Colmena por miel y cera, tres reales.

El valor ordinario de cada buey es de doscientos reales y doscientos treinta y dos cada vaca.

21. De qué número de vecinos se compone la población y cuántos en la casas de campo o alquerías

A la veintiuna que esta población hay veinticinco vecinos y diez habitantes, todos domiciliados que viven dentro de ella.

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22. Cuántas casas habrá en el pueblo, qué número de inhabitables, cuántas arruinadas; y si es de señorío, explicar si tienen cada una alguna carga que pague al dueño por el establecimiento del suelo, y cuánto.

A la veintidós que hay treinta y dos casas habitables y catorce inhabitables y arruinadas, y por ninguna se paga foro ni otra cosa, por razón de su establecimiento.

23. Qué propios tiene el común y a que asciende su producto al año, de que se deberá pedir justificación.

A la veintitrés que este común no tiene propios algunos más que los montes, que no utilizan cosa alguna, y trescientas veinte heminas de tierras centenales de segado año Que importan según el producto anual de cada una 960 reales de vellón.

24. Si el común disfruta algún arbitrio, sisa u otra cosa, de que se deberá pedir la concesión, quedándose con copia que acompañe estas diligencias; qué cantidad produce cada uno al año, a que fin se concedió, sobre qué especies para conocer si es temporal o perpetuo y si su producto cubre o excede de su aplicación.

Al la veinticuatro que este común no disfruta arbitrio alguno

 

25. Que gastos debe satisfacer el común, como salario de Justicia y regidores, fiestas de Corpus u otras; empedrado, fuentes, sirvientes, etc., de que se deberá pedir individual razón.

A la veinticinco que cada año se pagan al cura de este pueblo por el Común, 22 reales por razón de fiestas, letanías y misa votivas, y a Pedro Almuzara estimo, 80 reales de vellón

26. Que cargos de Justicia tiene el común, como censos, que responda u otros, su importe, por qué motivo y a quien, de que se deberá pedir puntual noticia.

A la veintiséis que no tiene censos, ni cargos a quien responder.

 27. Si está cargado de servicio ordinario y extraordinario u otros, de que igualmente se debe pedir individual razón.

A la veintisiete que no se paga servicio ordinario ni extraordinario

28. Si hay algún empleo, alcabala u otras rentas enajenadas, a quién, si fue por servicio pecuniario u otro motivo, de cuánto fue y lo que produce cada uno al año, de que se deberán pedir los títulos y quedarse con copia.

A la veintiocho, que a su majestad que Dios guarde se pagan de Alcabalas en cada un año y en arcas reales de la Ciudad de León, trescientos cincuenta y dos reales.

29ª. Número de tabernas, mesones, tiendas, panaderías, carnicerías, puentes, barcas sobre ríos, mercados ferias, etc. hay en la población.

A la veintinueve que en el pueblo aunque hay taberna, no se arrienda, ni utiliza nada del Común. Por defecto de arrendador, y regularmente anda por vecinos y semanas, y si se arrendara y utilizara para el Común cincuenta reales, y para el arrendador ciento cincuenta. Y no hay otra cosa de su contenido

30. Si hay hospitales, de qué calidad, qué renta tienen y de qué se mantienen.

A la treinta que en esta población no hay hospital alguno.

31. Si hay algún cambista, mercader de por mayor o quien beneficie su caudal por mano de corredor u otra persona, con lucro e interés; y qué utilidad se considera el puede resultar a cada uno al año.

A la treinta y uno que tampoco hay nada de su contenido.

 32. Si en el pueblo hay algún tendero de paños, ropas de oro, plata y seda, lienzos, especería u otras mercadurías, médicos, cirujanos, boticarios, escribanos, arrieros, etc. y qué ganancia se regula puede tener cada uno al año.

A la treinta y dos que tampoco hay tenderos de paño, ni otros géneros ni otra cosa.

33. Qué ocupaciones de artes mecánicos hay en el pueblo, con distinción, como albañiles, canteros, albéitares, herreros, sogueros, zapateros, sastres, pelaires, tejedores, sombrereros, manguiteros y guanteros, etc.; explicando en cada oficio de los que hubiere, el número que haya de maestros oficiales y aprendices, y qué utilidad le puede resultar, trabajando meramente de su oficio, al día cada uno.

A la treinta y tres, que en este pueblo hay un vecino que tiene puesto de tres pollinos garañones y un caballo. Para la administración de yeguas del contrario, propios de Antonio Fernández, y cada año utiliza por razón de avenencia Cuarenta cargas de centeno, y Miguel Diez, carpintero gana cuatro reales.

34. Si hay entre los artistas alguno, que teniendo caudal, haga prevención de materiales correspondientes a su propio oficio o a otros, para vender a los demás, o hiciere algún otro comercio, o entrase en arrendamientos; explicar quienes, y la utilidad que consideren le puede quedar al año a cada uno de los que hubiese.

A la treinta y cuatro que no hay nada de su contenido

 

35. Qué número de jornaleros habrá en el pueblo y a cómo se paga el jornal diario a cada uno.

A la treinta y cinco que todas las personas mayores de dieciocho años y hasta los sesenta ganan el día que trabajan cuatro reales.

36. Cuantos pobres de solemnidad habrá en la población.

A la treinta y seis que no hay pobre de solemnidad

 37. Si hay algunos individuos que tengan embarcaciones, que naveguen en la mar o ríos, su porta, o para pescar; cuántas, a quien pertenecen y que utilidad se considera da cada una a su dueño al año.

A la treinta y siete que no hay nada de su contenido

38. Cuántos clérigos hay en el pueblo.

A la treinta y ocho, que hay un Cura párroco con residencia.

39. Si hay algunos conventos, de qué religiones y sexo, y qué número de cada uno.

A la treinta y nueve que no hay convento de religión alguna.

40ª.  Si el Rey tiene en el pueblo alguna finca o renta, que no corresponda a las generales ni a las provinciales, que deben extinguirse; cuáles son, cómo se administran y cuánto producen. 40. Si el rey tiene en el término o pueblo, alguna finca o renta, que no corresponda a las generales ni a las provinciales, que deben extinguirse; cuáles son, cómo se administran y cuánto producen.

A la cuarenta, que a su majestad (que Dios guarde) se le pagan los derechos generales y provinciales de sesenta reales al año por utensilios.

Todo lo cual dijeron ser verdad para el juramento hecho en que se afirmaron y ratificaron y lo firmó su ¿??? Con otro cura y el que supo y firme:

Licenciado Don Juan de Valcarce

Don Manuel García Arintero

Pedro Fernández

Ante mi Manuel Núñez Fuertes

NOTA:

BERNARDO DIEZ PANIAGUA, CONTADOR PRINCIPAL DE SU MAJESTAD DE LA PROVINCIA DE PALENCIA Y COMISIONADO POR LA REAL JUNTA DE UNICA CONTRIBUCION ENTRE OTRAS COSAS PARA EL ARREGLO DE LAS RESPUESTAS GENERALES DEL INTERROGATORIO PRACTICADO EN LOS PUEBLOS DE LA COMPRENSION DE ESTA, DESEANDO EJECUTARLO CON LA MAS POSIBLE BREVEDAD Y MENOS DISPENDIO DE LA REAL HACIENDA, HABIENDO RECONOCIDO LA OPERACIÓN DEL LUGAR DE LA CANDANA DE CURUEÑO Y HALLADO ALGUNA DE SUS RESPUESTAS GENERALES DIMINUTAS Y SIN LA CORRESPONDIENTE CLARIDAD Y CONSTA DE LOS AUTOS, ASIENTOS, VERIFICACIONES, NOTAS Y DEMAS DILIGENCIAS,

LAS EQUIVALENTES NOTICIAS PÀRA ACLARARSELAS Y DARSELAS LA INTELIGENCIA NECESARIA A FIN DE QUE SE VENGA EN CONOCIMIENTO DE LOS VERDADEROS PRODUCTOS, UTILIDADES LEGITIMAS Y SUSTANCIA DE ESTE PUEBLO, Y QUE CONFORME A ELLOS SE TIREN Y FORMEN LOS ESTADOS PARTICULARES DE EL. SE PASA A HACER LAS NOTAS Y ACLARACIONES SIGUIENTES:

RESULTANDO EN RESPUESTA A LA PREGUNTA CUATRO HABER EN EL TERMINO DE ESTE LUGAR TRES MONTES PROMISCUOS EN PASTURAS Y CORTA DE LEÑA CON LOS LUGARES DE SOPEÑA, VEGAQUEMADA CANDANEDO Y LA VECILLA SE PREVIENE HALLARSE PUESTA LA ¿¿COMIDA?? DE ELLOS EN ESTA OPERACIONPOR LO QUE NO SE EFECTUO EN LAS ANTECEDENTES.

QUE CONSTANDO DE OTRA RESPUESTA HABER TIERRAS TRIGALES DE REGADIO QUE FRUCTIFICARON SIN INTERMEDIACION, UN AÑO TRIGO Y OTRO LINO Y NO RESULTANDO DE LA NOVENA SEMILLA DE LINAZA QUE SE SIEMBRA EN UNA HEMINA DE TIERRA SE NOTASEN REGULAR DUPLICANDO OTRA SEMILLA DE FORMA QUE EL CAMPO QUE OCUPA UNA HEMINA YA SEA DE BUENA, MEDIANA O INFIMA CALIDAD, EL AÑO QUE SIEMBRAN DE LINAZA LLEVAN DUPLICADA SEMILLA DE ESTA ESPECIE, QUE EL QUE SIEMBRAN DE LA DE TRIGO.

EN RESPUESTA A LA PREGUNTA DIECISEIS SE REMITEN A LOS PERITOS EN CUANTO A LA CANTIDAD A QUE ANUALMENTE ASCIENDE EL IMPORTE DE DIEZMOS QUE SE CAUSAN EN ESTE LUGAR

A LA ¿???  QUE DON MANUEL GARCIA DE ARINTERO, CURA DE LA ¿???? Y EN VISTA DE ELLA RESULTA IMPORTAR CINCO CARGAS DE TRIGO, SIETE DE CENTENO, UNA DE CEBADA Y DOSCIENTAS LIBRAS DE LINO EN LIMPIO: DOCE REALES. IMPORTE DE LA LECHE, TRES CORDEROS Y CABRITOS REGULADOS A UN MISMO PRECIO. UN CERDO SESENTA REALES DE ¿¿¿¿¿¿ DE CRIAS MULARES, TRES LIBRAS DE MANTECA DE BACON Y SEIS REALES DE CERA. CIRIOS, DIEZMOS ASCIENDEN A NOVECIENTOS TREINTA Y CUATRO REALES Y DIEZ MAS DE VELLON

LEON, 16 DE MARZO DE 1754

D. BERNARDO DIEZ PANIAGUA

Por Patxi, hace 8 años y 3 meses

Miguel Delibes y nuestros Gallos

Hoy ha muerto Miguel Delibes fue un novelista y miembro de la Real Academia de la Lengua Española desde 1975 hasta su muerte, ocupando el sillón «e».

En homenaje a su obra os dejo un articulo pulicado en Junio de 1986, en los periódicos ABC (en la pagina 3 del 9 de Junio) y en La Vanguardia (en la página 7 del 1 de Junio) en el que se refería a los los Gallos del Curueño, en un viaje por nuestras tierras.

Ya se que el título de dicho reportaje no está muy acertado, pero lo realmente importante es su contenido.

Espero que lo disfruteis.

LOS GALLOS DE BOÑAR

 

                      ESPECIALES, son gallos especiales, gallos que sólo se dan aquí, en estos pueblines, que sale usted de ellos y ni en Nocedo, ni en Valdorria, ni en La Mata de la Riva, ni en el mismo Boñar, que está ahí pegando, se crían. El porqué no me lo pregunte, porque, mire usted, el que un pollín de estos se críe en La Cándana y no se críe en La Vecilla, que está a un paso y más alto, es algo que no se explica, pero así es.

                          Cada gallo va a juego con su gallina, o sea una gallina corriente, de esas rojas que ve usted ahí, no vale para el cruce, vale para huevos pero no para hacer pollos. La gallina tiene que ser negra y gris para la pluma india, con una collarina amarilla tal que así, por el pescuezo, que es de donde se saca la pluma que llamamos flor de escoba.

                      Los galleros de Boñar no se dedican a la cría de gallos de pelea, sino a la cría de gallos de río, de pluma fina. El gallo de Boñar (León), de una zona concreta de Boñar —Ranedo de Curueño, La Matica. La Cándana, Campohermoso- es un gallo de pluma lustrosa y jaspeada, apropiada para fabricar mosquitos para la pesca de salmónidos. Al decir de los entendidos, el gallo que se cría en esa zona no puede aclimatarse en otra, pierde el lustre y, en consecuencia, su poder de seducción. De ahí que el mosco de Boñar se cotice más alto que el mosco de otros pueblos y regiones. Y de ahí también el jubileo que esas plumas provocan, bien de pescadores que prefieren manufacturarse sus engaños, bien de fabricantes de moscas, bien de los primeros que actúan como intermediarios y venden al por menor en la ciudad lo que compran en el campo al por mayor. «Alguno de esos ha hecho un dineral, menuda», le asegura al cronista Amelia Robles, viuda, vecina de Ranedo de Curueño, que se gana la vida pelando trimestralmente dos docenas de gallos que ahora merodean en torno a la casa, escarbando entre las boñigas, emitiendo triunfales quiquiriquís. Sus vecinos, «diez, once, no, doce, también crían gallos, como todos los habitantes de esta zona, porque aunque no nos hagan ricos, algo dejan». Conmueve el recelo de esta anciana que toma al cronista por un inspector que viene a husmear en los ingresos que le procura su modestísima industria. Tras de la casa se empinan los prados y más arriba riscos cubiertos de nieve deleznable que empieza a fundir. El agua canta en las cárcavas y corre a engrosar el caudal del Curueño, al fondo del valle, que, más abajo, afluye en el Porma. En las faldas, entre río y montaña, bosques de robles con hoja de invierno. Matos de brezo y escoba, hirsutos, encogidos, sin florecer aún.

            Aquí, a Ranedo, los primeros gallos que hubo vinieron de La Matica. En La Matica, La Cándana y Campohermoso, yo he conocido estos gallos de siempre, desde que era chavala. En cambio, en Matallana, que está a un paso, ya no. Bonitos ya lo creo que son, pero hay que ver lo que comen, y de lo bueno no crea usted, que los mis pollines se alimentan de maíz, trigo y cebada, más un poco de fresco que cogen de las alfalfas. Y, también de vez en cuando, los vacuno, una vacuna contra la cólera o la peste o como la llamen. Los vacuno de recién nacidos, sí señor, apenas echan la capa, una vacuna de la botica, y luego los vuelvo a vacunar, cuando se tercia, que por un ejemplo, llega un día mi nieto y me dice: 'Abuela, a Fulano, el de La Matica, se le está muriendo un pollín'. ¿Se da cuenta? Entonces voy yo y los vacuno. Y como yo todos los vecinos del pueblo. Y así hasta otra. Hay que atenderlos, que un gallo de estos vale mucho dinero, hasta diez mil pesetas, que una vecina mía vendió cinco el año pasado y cincuenta mil pesetas le dieron. Por eso, tanto los pollos como los huevos son especiales, que hay que ver la sustancia que tienen los huevos estos, que los de granja los echa usted en la sartén y se quedan aplastados, como la suela de un zapato, y éstos aumentan, se ponen blanquines, se rizan, da gusto verlos. En cuanto a los pollos, si valen lo que valen es por el lustre, ni más ni menos, por la raza, que desde que nacen, una vez que a los siete meses les hago la limpia, la capa ya tiene brillo, unos más que otros, natural, que, por un ejemplo, como el de flor de escoba hay pocos. Claro que para que le salga a usted uno bueno de flor de escoba hay que tener paciencia, aunque le advierto que el corzuno, que tiene la penca más fina y así como escalerada, también se paga muy bien. El lustre es de condición, como le digo, de raza, pero para que no lo pierdan, tiene que andar el animal al aire libre y al sol, que los encierra usted un par de días y ya lo han perdido. Y lo mismo si le saca usted de aquí. Saca usted un pollo de estos pueblines y en seguida se degenera y, en cambio, le lleva usted de aquí a La Matica y se queda igual, qué digo igual, acaso mejor, ya ve qué cosas. Escomo las gallinas de pluma india, esas grismas que ve usted ahí, tan guapas. Bueno, pues una gallina de esas mejor cría en La Cándana que en cualquier parte. Y tengo ahora veintidós gallos de pluma distinta, que cada luna la trucha quiere una diferente, por lo general de negra a blanca, conforme van templando las aguas. Y he llegado a quitar catorce mazos del lomo de un gallo. La colgadera ya es otra cosa, se paga menos. Pero he tenido gallos que entre plumas de lomo y colgaderas me han dejado más de veinte mazos. Y si cada mazo tiene doce plumas y las pelas se hacen cada tres meses, eche usted cuentas. Tanto da en invierno como en verano, sí señor, siempre que la pela se haga en menguante. El mazo puede valer hasta500 pesetas, pero eso son los buenos, buenos, los más pasaderos no se pagan arriba de 1 50 o200. Una vez pelados, a los tres meses la pluma vuelva a salir, ni más fuerte ni más floja, aun-que a veces la nueva tiene más lustre. Lo de pelar un gallo no tiene ciencia, mire, yo le cojo talque así, con esta mano le sujeto y con la otra le voy quitando pluma a pluma, eso sí, sin tirar para arriba, con cuidado, empezando por el pescuezo y terminando por el rabo, Luego le quito todo alrededor y unas pocas colgaderas y, una vez que tengo doce plumas, ato los mazos con un hilín y las voy cosiendo en un cartón para que el plumero las vea como es debido y al gallo le unto bien con aceite para que la pela dura no se le infecte. La vida de un gallo, como la de las personas, dura lo que Dios disponga, pero yo tengo gallos de seis años y cuanto más viejos son, mejores plumas me dan, o sea, más largas, de más obra. Por eso yo nunca sacrifico a los mis polines, se me mueren de viejos. Y puedo decirle otra cosa: la carne de estos gallos es más rica que la de los otros, tiene poco momio porque este gallo no es de ceba, pero sustancia, ¡ay, madre, qué sustancia tienen estos animales! ¿Si sube gente por pluma? Más cada día, y eso que el negocio está difícil, que hay que verlo que cuesta hoy alimentar a estos bichos. Si le dijera que por un saco de trigo de cincuenta kilos estoy, pagando dos mil pesetas, no se lo cree. Y los mis pollines se comen un saco de esos en quince días, incluso ha habido meses de gastar tres sacos, que a mí me gusta echarlos a los pebrinas y ellos nunca se sacian. Eso sin contar otras quiebras que hace tres años, con eso de la contaminación, la gente no pudo pescar y una servidora se quedó con toda la pela en casa. ¡Ni una pluma vendí!

           Y lo mismo le digo de los bichos esos, el raposo o el garduño, o como los llamen, que el invierno pasado a mí me mató cinco pollos y treinta a la mi hija, hágase cuenta, pero de los mejorcitos, ¿eh?, muchos de ellos de flor de escoba, eso sin contar los pavos que cría para Navidad. ¿Mosquitos? Eso depende. Hay plumas de mucha obra de las que salen hasta tres, pero lo corriente es uno o dos. De todos modos, si el mazo de plumas se vende a doscientas pesetas y el mosco a ochenta, ya ve usted si trae cuenta. Eso si no compra usted colgaderas, que tienen más obra y cunden más. Así es que los clientes suben de todas partes, de León, de Santander, de Bilbao, ¡hasta de Madrid suben, hágase idea! Pero a nosotros nos trae más cuenta que vengan los plumeros, los del oficio, porque aunque pierdas mil pesetas con ellos, te dan el dinero junto y se llevan todo, lo bueno y lo malo. Para - la mosca seca se usa una pluma especial, las colgaderas esas que son un poco ablancadas, o esas otras pequeñitas, de junto a la cabeza, que es peligroso quitarlas porque a lo mejor el gallo se muere. Yo sólo las quito a veces para complacer a una amistad, para un señor que responda, ¿me entiende?, que hay uno de Madrid que cada vez que viene por casa me pide unas plumas de esas, pero muy atento me advierte: 'Señora Amelia, si el gallo se muriera por esto, el día que vuelva por aquí se lo pago entero, ya lo sabe'».

MIGUEL DELIBES De la Real Academia Española 

Por Patxi, hace 8 años y 3 meses

ORDENANZA DE PARDESIVIL DEL VALLE DE CURUEÑO

En 1723 se aprobó la ordenanza del Valle del Curueño, al que pertenecía La Cándana y Sopeña. Actualmente y gracias a la Desamortización de Mendizábal, creo que en 1811, por la cual desaparecía el régimen feudal, los derechos de vasallaje, etc. La Cándana y Sopeña, pertenecen al Ayuntamiento La Vecilla. 

Esta Ordenanza está en el Archivo provincial, y hay una copia en el Ayuntamiento de Vegas del Condado.

Me he permitido …»robarlas» de la web de Vegas en donde Gregorio Boixas las ha transcrito.

Si podéis daros una vuelta por su página www.vegasdelcondado.com

Leyéndolas, me he dado cuenta de la cantidad de vino que bebían en esos tiempos. En vez de pagar las multas con dinero, se pagaba en litros de vino.

Os imagináis que eso ocurriese ahora. «Tienes que pagar dos botellas de Befeeater a Trafico por haber dado positivo en un control de Alcoholemia» o «Un garrafón de vino por que te ha pillado el radar con exceso de velocidad»

León, Noviembre del año 2001
Gregorio Boixo

 ORDENANZA DE PARDESIVIL
DEL
VALLE DE CURUEÑO
año 1723

En el nombre de Dios Todopoderoso, nos, los vecinos del lugar de Pardesivil del Valle de Curueño, Reino de León, estando juntos a son de campana tañida, como lo tenemos de costumbre para se juntar los vecinos para tratar y conferir las cosas tocantes al bien común y gobierno del lugar y para la conservación de él y que conviene para el servicio, bien y quietud de dicho lugar que haya un libro aprobado de ordenanzas auténtico para que los vecinos así presentes como los venideros se gobiernen y sepan lo que es costumbre y bueno y no haya perjuros por no saber lo que es o no costumbre, y que las ánimas, por semejantes cosas no se pierdan; mandamos que cuatro hombres desapasionados, nombrados debajo de juramento sobre sus conciencias, dispongan las ordenanzas que son de razón para conservarlas de dicho lugar y cumplir con las autoridades de residencia de este Valle y lugar, siendo Regidores al presente, Julio de Robles y José Diez, y en nombre de todos los vecinos nombraron por apartados para hacer dichas ordenanzas a José de Robles, Pedro Diez, Pedro de Llamera y Domingo de Robles, vecinos de dicho lugar, que estando presentes aceptaron dicho nombramiento y lo hicieron en la forma siguiente:

Capítulo 1º.- El nombramiento de Regidores.
Primeramente, nos, los dichos apartados en nombre del concejo y vecinos de dicho lugar de Pardesivil, ordenamos y mandamos que haya en cada un año cuatro Regidores, los dos han de servir desde el día de S. Juan de junio, que es el 25, hasta el día del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, que es el 25 de diciembre, inclusive, y estos Regidores han de servir y ser nombrados como va la vecindad, sin andar saltado casas; menos que sea vecino muy pobre o enfermo o tenga oficio de tabernero por todo el año, o sea juez, alcalde o procurador del Valle al presente, y esto lo sea determinado el día de San Juan y Natividad por los vecinos; que en tales días, para este nombramiento se han de juntar el concejo por ser cosa del bien común, y que los Regidores que salen ponga el uno o ambos a dos, pena de media cántara de vino, a los sucesores y entren a servir su tiempo, y si no aceptaren, luego se les castiguen con media cántara a cada uno, y se gaste en concejo, y se les vaya castigando, pena sobre pena hasta que acepten, hasta tres cántaras, y seánlo todavía y sea cuando el Corregidor o Juez de este valle para que determine lo que convenga, menos que tengan las causas referidas.

Capítulo 2º.- Tributos repartidos.
 ordenamos y mandamos: Que los tributos que estuvieren repartidos en cada tiempo de los Regidores, hayan de dar cuenta y pagarlos y sacar las cartas de pago los Regidores que fueren y cayesen en sus meses y tiempo, porque suelen algunos dilatar el repartirlos hasta que salen, por echar el cargo al que entra sucediéndole, y es en daño de tercero, y tenga este cargo de cumplir cada uno en su tiempo, pena de las costas que se causaren y media cántara de vino para el concejo, y se la ejecute el Regidor presente, salvo que haya causa para dilatar el tal repartimiento.

Capítulo 3º.- Foros del monte.
 ordenamos y mandamos: Que los foros de pan y leña que se pagan hoy al presente a Doña Melchora Baro y sus sucesores, que son: seis cargas de pan y veinte carros de leña puestos en la ciudad de León, dando dicha señora y demás descendientes, por cada carro, una libra de pan y 6 cuartos en dinero como siempre ha sido y está aforado para siempre, y mandamos que se lleven antes del día de San Miguel de septiembre y tengan el cuidado de repartirlos y llevarlos los vecinos y asistentes de este lugar, repartiéndolos cristianamente por los hombres apartados, y tengan este cuidado los Regidores de así cumplirse, y han de entregar las cartas de pago a los Regidores que entran por Navidad, y si no lo cumplieren les castiguen a cada uno en media cántara de vino, por la primera vez, y la segunda doblado, y a la tercera en 3 cántaras, hasta que entreguen las cartas de pago de todos los foros y de los del Duque y demás tributos que se han pagado por el año de su tiempo y se pongan en el archivo del lugar, y estando repartidos los carros y el día en que se han de llevar a León, lo cumplan los vecinos como estuviere mandado y el que faltare de llevarlo el día señalado, le castiguen en media cántara de vino, salvo que haya tenido alguna desgracia fatal, y la lleve dentro de tres días, debajo de la misma pena y agregándolas hasta que la lleve.

Capítulo 4º.- Foros de Vegas
 ordenamos y mandamos: Que los foros de Vegas los paguen las heredades que los tienen, y los que falten los repartan entre vecinos y moradores del lugar, y los lleve a pagar el lugar un año un vecino, y otro de vecindad y ha de estar repartido y cobrado para cuando estuviere el Administrador, que se lleve y el que faltare de cumplir y pagarlo que le toca, sea castigado en un barril de vino, y si no lo llevare y cobrare a quien tocare llevarlo le sean por su cuenta las costas, y si fuese medio pobre el tal depositario, pase a otro vecino adelante, porque será por cuenta de los Regidores; como el avisarlo el domingo en el concejo señalar día.

Capítulo 5º.- Tocar a concejo
 ordenamos y mandamos: Que cualquiera de los Regidores que tocare a concejo para la administración del lugar o si hay algún ministro o despacho o repartimiento de tributos o prendas forasteras o prendas que se resistan a echar ganados del coto, o ir a hacer alguna prenda, tengan obligación los vecinos, habiendo oído la campana, de ir a concejo sin faltar, pena de un azumbre de vino, menos que el tal vecino estare enfermo o en servicio de la iglesia, o tenga oficio público, como juez, procurador, alcalde o barbero o esté ocupado por la Justicia, y esto se entiende que coge esta obligación el vecino que estuviere de la Cruz de las Secadas y de la Puente y del molino del perro y del pontido para hacia el lugar; que oyendo la campana dentro de dichos puestos aunque esté así trabajando, ambos vengan unos y otros al concejo dentro de un cuarto de hora, y cualquiera vecino que pida se castiguen si no viene, el Regidor, acompañado de un hombre, vaya y le saque prenda y traiga el vino a concejo, habiendo primero dejado al otro Regidor o teniente en el concejo porque no se desbarate, y mandamos que no se toque a concejo desde que se haya puesto el sol, salvo que sea para quema del monte o casa habitada, pena de media cántara de vino al Regidor que tocare sin las causas referidas y sea ejecutado.

Capítulo 6.- Alborotar el concejo
Ytem, ordenamos y mandamos: Que hallándose los vecinos en concejo público, ningún vecino trate mal de palabra a otro ni le desmienta, ni jure el nombre de Dios, ni de la Virgen, pena de media cántara de vino, que luego sea castigado en ella, y si fuere rebelde, doblar el castigo, así de oficio del Regidor como a pedimento de parte y se le saquen las prendas y castiguen en esta forma; y si fuere muy rebelde, dar cuenta a la Justicia, y media libra de cera para el Santísimo, además de las penas, porque habiendo juramentos y alborotos en el concejo nunca se dispone cosa buena; y si el Regidor desamparare el concejo sin dejar teniente, pague media cántara de vino, y que al concejo no vaya mujer ni mozo a beber, pena de un barril de vino, no siendo con gusto de la mayor parte de los vecinos.

Capítulo 7º.- El concejo del domingo
 ordenamos y mandamos: Que en todos los domingos del año, después de la misa del pueblo tengan obligación de tocar a concejo y juntarse los vecinos a son de campana, como queda dicho, y allí pregunte por las velas de toda la semana y correr la vara por las casas y esta vara la ha de hacer del Regidor y castigar al que no diere buena cuenta o no hubiere guarda así del monte como del llano, salvo que haya guarda particular, que entonces sólo a él se le pedirá cuenta y si el vecino le acusare al tal guarda justamente, sea castigado a la voluntad de la mayor parte de vecinos, y junto el concejo nombre el Regidor, cuatro hombres desinteresados se aparten del concejo y determinen el gobierno para toda la semana, y sea lo que los tres determinen, si no son conformes, y si no se conforman, se nombre por el Regidor otro para con ello y sea lo que la mayor parte quiere de los cinco, Y cuando hubiere algún tributo que repartir, sea lo mismo de nombrar cuatro apartados, repartiéndolos como mandare la orden, y para esto cualquiera día se puede tocar a concejo para que no se dilaten, y repartidos así los tributos, para cada tributo nombrar un cobrador abonado para que lo cobre, y sólo tenga obligación el tal cobrador de pedirlo una vez a cada vecino o persona que lo deba y se pague dentro de ocho días del día del repartimiento, y si causaren costos de los ocho días arriba, era por cuenta de los que no hubieren pagado, excepto que el tributo que se reparte pida brevedad, que habrá algunos que pidan sólo un día, y cobrados dichos tributos los entreguen al Regidor o Regidores para que vayan a hacer la paga, lo cumplan unos y otros, pena de media cántara de vino al que faltare a este capítulo, y que en un día no se beban tres cántaras de vino para arriba, pena de media cántara al Regidor que lo sacare, porque si hay muchas penas se queden para otro día desocupado para acabarlos de castigar, y así lo mandamos.

Capítulo 8º.- Ausentarse el Regidor
 ordenamos y mandamos. Que ninguno de los Regidores falte de dos domingos arriba de asistir al concejo. pena de media cántara de vino, siendo consecutivos, que se le ejecutará, menos que estar malo, preso, o de cinco leguas fuera del lugar, porque hay algunos que por no asistir y hacer concejo se salen del lugar y dejan tenientes de su mano, y si tal hacen ambos los Regidores del lugar a un tiempo por haber ido a sus diligencias, el último Regidor deje un teniente que sirva hasta que vuelva uno de los Regidores, porque habiendo Regidor dentro del lugar no pueda haber ningún teniente de otro.

Capítulo 9º.- Veladores del llano
 ordenamos y mandamos: Que desde que se siembra el pan haya velador, que llaman de llano, y éste sea por la vecindad y el vela avise adelante al vecino que le sigue y si no estuviere en casa, dé el aviso de que le toca la vela a la mujer, hijo o criado y, si estuviere fuera, vele su mujer, hijo o criado, porque no es razón que los que están de asistentes en el lugar velen y guarden los frutos a los que están fuera ganado en vida y teniendo familia en el lugar, y el tal velador que fuere del llano ha de sacar el ganado que estuviere en el pan o prado y traerlo al lugar y avisar al Regidor que lo castigue, que es a la vaca o buey o yegua a dos cuartos a cada uno y el daño de más a más, si el dueño lo pide, y si el velador no lo sacare, sea avisado el Regidor por cualquiera persona que tal ganado está haciendo daño y el Regidor vaya o pene a un vecino que vaya por el ganado que fuere y acompañado de un vecinos saque prenda y castigue una azumbre al velador porque no vela bien. y si n o velare lo restante del día mejor, sea segunda vez castigado y el ganado que se trajere del daño, siendo del lugar, se entregue a su dueño o en su casa a alguno de su familia y se castigue según costumbre el ganado mayor a dos cuartos y el menor a un cuarto y si lo sacare del pan estando ya granado, era a tres cuartos el ganado mayor, y lo mismo paguen los lechones, y si fuere marrana con marranitos hijos al pie, sea doble la pena a seis cuartos, y la cabra y oveja a cuatro y se entiende que el daño, si se pide, siempre se ha de pagar, y si fuere ganado del Regidor o tabernero, sea doble la pena, y mandamos que el Regidor semejantes penas los pueda castigar con uno o dos vecinos hasta dos azumbres y pasando de allí arriba se ha de tocar la campana para que se gastase en público concejo y si fuere rebelde en dar la prenda el Regidor vaya y toque la campana y con dos o tres vecinos le saque al rebelde una prenda de media cántara de vino y le castigue que beban en el concejo y si fuere rebelde todavía, con dos vecinos tirar la puerta en el suelo y lleve su prenda y le castigue hasta tres cántaras y después dar cuenta a la justicia. Y si tratare mal el reo al Regidor y a los compañeros, otra media cántara y se gaste en el concejo y mandamos que el velador del llano toque el Avemaría al alba desde primeros de abril hasta últimos de agosto, pena de un azumbre de vino por cada vez que no la tocare y luego el Regidor se lo saque y castigue y es porque la gente se levante al trabajo encomendándose a Dios que no crió y ansí mesmo que tocare a la nube cuando la hubiere debajo de la pena de media cántara de vino, y de noche que le asista el velador siguiente, con la misma pena.

Capítulo 10º.- Vela del monte
 ordenamos y mandamos. Que se guarde el monte y principal monte la Cota, y que haya dos veladores, que estos se determina el domingo, siempre que éstos anden de vecindad y han de estar en el monte al alba hasta el oscurecer y si se les justifica haber cargado algún carro forastero aquel día o en la Cota a alguno del lugar, pague cada uno media cántara de vino si dare cuenta y si hubiere venido alguno forastero y lo encubrieren y no declararen aquel día o prendaren, paguen dichos veladores tres cántaras de vino y si prendaren a alguno se han de quitar una prenda que se pueda echar hasta tres cántaras o los bueyes o abonar la prenda siendo conocido y luego aquel día han de dar la cuanta y manifestar la prenda al Regidor para dar cuenta al lugar y castigarle, y mandamos que los veladores avisen adelante a la noche y si se detuviere la vela, por cada día de la detención, paguen media cántara y mandamos que todos los vecinos velen dicho monte y se eche la vela al vecino que se sigue como está mandado y si no estuviere en casa, a la mujer, hijo o criado y que busquen persona varón que vaya a velar, como pase de catorce años, esto es si no estuviere el marido o amo en casa y lo cumplan, con la pena de media cántara al que quebrantare este capítulo, porque hay muchos que asisten poco en casa y de esta suerte se excusan de guardar el monte en perjuicio de los demás vecinos, y sólo son excusados el que fuera juez o estuviere independencia del lugar, o guardare las vacas o la vela del llano, y las viudas que tuvieren hijos de catorce años velen como los demás vecinos y no vayan más a velar, pena de media cántara, si no es que vaya el hijo y si estuviere en casa buscar quien, debajo de la misma pena y lo mismo la vela del llano tengan las viudas obligación de velar o rogar al concejo.

Capítulo 11º.--Rogar por forastero
 ordenamos y mandamos: Que si algún vecino del lugar pidiere por algún forastero alguna gracia por haberle prendado algún carro, sea castigado en media cántara de vino y si algún forastero viniere a pedir por el carro o carros que le hubieren prendado, se haga la gracia que quisiere el lugar y no se le dé otro carro alguno, y mandamos que no se haga concejo por entre semana al menos que haya algún día de santo o se hayan de repartir tributos de S. Majestad, porque no se mal empleen los días de labor, que para esto son los días de santo para hacer concejo y castigar penas, pena de media cántara de vino al Regidor que no cumpliere con este capítulo.

Capítulo 12º.- Pedir merced
 ordenamos y mandamos: Que si alguna persona pidiere merced, como sea forastero, no se le dé leña en la cota, siendo verde, sino en el monte calvo y pague lo que le echare el concejo y para uno y otro se toque a concejo y se nombren hombres para lo determinar, salvo que sea vecino, que a éste se le puede dar verde y seca, aunque sea en la cota con acuerdo del concejo, y siendo para hacer casa se le dé a lo que vieren dos o tres hombres lo que necesita, y por cuanto hay algunos que piden madera para armar alguna casa y después la venden y se la vende, pague una cántara de vino y si otra vez la pidiere, no se le conceda y si algún vecino trajere o mandare venir algún carro forastero a cargar al monte, pague tres cántaras de vino por la primera, y si persigue se denuncie de él y se castigue en las penas de la ley.

Capítulo 13º.- Castigar a los del lugar
 ordenamos y mandamos: Que si algún vecino fuere por leña o madera a la cota sin haber pedido merced al concejo y no le ha sido otorgado, pague una cántara de vino y baste la declaración de un vecino que le haya visto y el Regidor la ejecute dando cuente al concejo a son de campana, y si no siguiere al reo de ir a la cota, sea doble la pena.

Capítulo 14º .-Vecindades
 ordenamos y mandamos: Que por cuanto este lugar y otros del valle se componen de vecindades, que consiste en tierras y prados y suele alguna vecindad vacar por no haber persona capaz que lo pida, hijo o heredero del difunto o mujer, mandamos que si sucediere vacar alguna de esta forma, se ponga al pregón, quién más da de renta por ella y se guarde hasta 14 años para el hijo o heredero del difunto y no se le trueque ni cambie teniendo estado o siendo capaz el heredero se le entregue pidiéndola con tal que no tenga otra y dando los derechos a los nombrados, que son dos cántaras de vino, cuatro hogazas de a cuatro libras y no más y este cargo sea de los Regidores que son y fueron al tiempo que murió el que la goza la dicha vecindad y de lo contrario el heredero, hijo, se valga de la justicia, y cuando muriere algún vecino, si deja mujer, se le dé la vecindad, y si no la tiene o muere la mujer y no tiene marido y tiene hijos mayores de edad que la puedan gobernar, se dé al hijo varón mayor, y pague los mismos derechos de arriba y sea preferido el varón a la hembra con tal que el varón no sea el más pequeño, que entonces se guarde hasta que tenga la edad y se administre.

Capítulo 15º.- Trocar vecindades
 ordenamos y mandamos: Que ningún vecino trueque para siempre heredad alguna de su vecindad con otro vecino, pena de tres cántaras de vino para al concejo y sea nulo el trueque, porque suele haber algunos que por ser pobres truecan algunos pedazos de la vecindad que tienen a otros vecinos y suelen algunos tener grandes vecindades y otros cortas demasiado en perjuicio del lugar y de lo que puede suceder, que de vecindades se suelen hacer propios y las heredan y enajenan en grande perjuicio del lugar y de la conservación de él y si sucediere que alguno o algunos quisieren hacer alguna permuta por conveniencia de ambos, sea el lugar avisado y dos vecinos que lo contradigan, sea nulo el trato, sobre que les encargamos la conciencia y que no haya engaño y mandamos que si vacare alguna vecindad donde no hubiere heredero forzoso, se dé la tal vecindad al que no la hubiere estando casado aunque haya rogado primero mozo soltero, porque primero es el casado que el mozo soltero, menos que quiera ser vecino y contribuyere con el concejo

Capítulo 16º.- Cortar encinas
 ordenamos y mandamos: Que ningún vecino ni habitante del lugar corte árbol de encina, pena de media cántara, porque se necesitan para la conservación del ganado menudo y en tiempo de invierno sólo se pueden podar para que al pie de la encina coma el ganado dos ramas de cada encina, como no sea la guía y lo que así estuviere seco no venga en carro si no a cuestas algún pobre, porque en el carro suelen traer dentro verde, debajo se la misma pena

Capítulo 17º.- Tributos a los habitantes
 ordenamos y mandamos: Que los que no fueren vecinos o medio vecinos de este jugar, tengan obligación en cuanto a pagar tributos, sólo paguen la cuarta parte que pagare un vecino si se es cota de vecindad y sólo han de pagar la cuarta parte en la sisa, alcabala y foros del lugar, como son el pan y leña, que éstos llamamos foros y son como forasteros que se vienen a vivir a este lugar por valerse de los oficios que saben y personas naturales del lugar, que como dicen viven sobre sí, y ésta se ejecute, pena de media cántara de vino al que no consintiere en este capítulo, así del parte del Regidor como del que lo deba pagar y tengan obligación estos habitantes de ir a la puente y fuente como vecino y no a otra facendera, salvo la de las dos presas que viene del valle y estos habitantes no ha tener ningún ganado mayor ni menor ni labranza.

Capítulo 18º.- Presas del valle
 ordenamos y mandamos: Que por cuanto hay dos presas o regueros que salen del reguero del valle, el uno que va por detrás del campanario y el otro por detrás de las casas y huertas del barrio de pasado el pontón, mandamos que por cuanto es útil y provechoso para la conservación del lugar y regar las huertas y huertos, y lo que Dios no quiera, si sucede un incendio en el lugar, por ser cosa fatal, queremos que dichos arroyos o presas estén limpios y desocupados y se abran el primero día de abril; en esta forma el reguero que va por detrás del campanario lo han de limpiar y sacar el agua todos los vecinos y moradores que vivieren del pontón del valle para arriba hasta en derecho del campanario, y de allí adelante le conformen los vecinos que más lo necesitaren; y el reguero de abajo que va por detrás de las casas del barrio de abajo, tengan obligación de limpiarlo y sacar el agua todos los vecinos que viven del pontón para abajo y moradores hasta la esquina de la huerta que al presente goza Domingo de Robles y de allí adelante le conformarán los que lo necesiten, y sea esto también el primero de abril y tenga obligación el Regidor de aquel día de tocar la campana para dicha facendera y al que faltare de ir cada uno a su presa, le castigue con una azumbre de vino y el Regidor o Regidores si no lo hacen, el lugar les castigue con una cántara de vino y cumplan todavía con esta obligación, menos que sea día de fiesta, que entonces será el primero día de labor, y esto es por convenir al bien común del lugar y de lo contrario dar cuanta a la justicia, y así lo mandamos.

Capítulo 19º.- Acuerdo del lugar
 ordenamos y mandamos: Que cualquier cosa que se acuerde en el concejo público por la mayor parte de los vecinos, como convenga para el bien común del lugar, sea ley y costumbre y cuando hubiere duda, el Regidor lo tome por votos y a donde fuere la mayor parte, eso sea, porque suelen suceder muchas cosas que no estarán en las ordenanzas, y así lo mandamos.

Capítulo 20º.- Robo del puerto
 ordenamos y mandamos: Que cuando se vaya al puerto por estar robado y se haya menester sacar el agua a la primavera, vengan a dicho puerto todos los vecinos, como es costumbre, con sus bueyes y carro, lo mismo cualquiera forastero que tenga heredades regantías en el término del lugar, pena de media cántara de vino al forastero como al del lugar, y a San Miguel, cuando se saca el agua, no tengan los forasteros obligación de traer carro, mas que sus personas y azadas y si fueren rebeldes en pagar los forasteros no se les dé agua a sus heredades aunque tengan venta con agua, porque no hay razón que sean más señores que los propios del lugar, y de lo contrario valerse de la justicia y el que fuere al puerto y no trabajare, sea castigado como si no hubiera ido y para esto el Regidor o Regidores nombren dos hombres que miren los que faltan y no trabajan y cuando se fuere al puerto, se avise a los de afuera del lugar, como es costumbre, y tengan las presas desocupadas, así las cabeceras como las que están por donde se riegan otros prados, debajo de media cántara de vino, que a pedimento o de oficio les castigará el Regidor

Capítulo 21º.- Ir a la puente
 ordenamos y mandamos: Que si se cayere o llevare el río la puente que pasa para Santo Tirso, el Regidor o Regidores, ora a pedimento de algún vecino o sin pedimento, tenga la obligación que luego llame a concejo y vuelva a juntar la madera y pene a todos los vecinos para que vayan con sus bueyes y carro a juntarla, y el suyo el primero, y desque junta, que puede tardar en juntarse dos días, después juego que baje la agua, ora de pedimento o de oficio junte sus vecinos y hagan la puente lo más presto que se pueda para conservación del lugar, y el que faltare se le eche un barril de vino como haya oído la campana, aunque vaya fuera, y a esto de hacer la puente vayan también los habitantes y moradores del lugar, y la madera que faltare, nombre hombres el Regidor para que vayan por ella a la cota, y lo mismo mandamos para ir a componer la fuente del lugar y lo mismo la pasadera o otro camino nuevo del lugar.

Capítulo 22º .- Poner árboles
 ordenamos y mandamos: Que cada vecino ponga cada año en el mes de marzo seis árboles o los más que pudiere, frutales o no frutales en sus heredades o en propios del concejo, con tal que no impidan alguna pasara, y que cada vecino tenga huerto de berzas y siembre legumbres; como son habas, alverjas y nabos, pena de media cántara de vino al que lo tuviere y plantare y esto lo castiguen los Regidores por si es a pedimento de algún vecino, y así lo mandamos por ser útil al pueblo y se quiten muchos de pedir o hurtar de los huertos o nabares de los demás vecinos y si ni tuviere donde los sembrar pida en público concejo que le señalen bago, porque dondequiera se puede hacer bago de nabos con acuerdo del concejo y se hicieron como es de costumbre para ganado mayor y lo menor lo guarde el pastor, porque será castigado el que fuere rebelde el cumplir este capítulo se le castigue hasta dos cántaras de vino

Capítulo 23º.- Sembrar fuera de bagos
 ordenamos y mandamos: Que cualquiera vecino pueda romper y sembrar en el monte por espacio de cuatro cosechas sin pedir licencia y de allí arriba ya deba pedir al lugar y estando en bago conformando con las demás tierras no deba cerrar la tierra y si estuviere fuera de bago la deba guardar por su cuenta y si los ganados la comieren, no se deba pagar salvo que se hubieren echado maliciosamente, que entonces deberá pagarlo, así por estima como por querella, porque hay pobres que no tiene dónde sembrar.

Capítulo 24º.- Visitar piérgolas
 ordenamos y mandamos: Que por cuanto suelen suceder muchas desgracias de lumbre en algunos lugares por falta de registro de cocinas y piérgolas y hornos, mandamos que dos veces en el año se visiten las piérgolas y los hornos, que será al tiempo por las pascuas de navidad de Nuestro Señor y por Pascua del Spíritu Santo y será en esta forma; el Regidor que entra a la navidad nombre a cuatro hombres vecinos y que éstos anden por las casas y registren las piérgolas y los hornos y la que hallaren rota o con lino o paja o yerba encima o el horno roto o mal compuesto, le castiguen al dueño en media cántara de vino y el horno lo derriben y le pongan pena de tres cántaras, que lo componga y lo mismo la piérgola y que no ponga el ella cosa de peligro porque por no hacer esto se suelen perder algunos lugares y si el Regidor conociere que no hacen la visita y declaren el daño que han encontrado, les castigue en una cántara, aunque sea a pedimento de parte y si fuere omiso el Regidor en el cumplimiento de este capítulo, pueda el concejo castigarle en una cántara y si tuviere la cocina o horno el Regidor con alguna de estas tachas, se doble la pena de que a todos se le carga la conciencia y que dará a Dios la cuenta

Capítulo 25º.- Ofrecer caridad
 ordenamos y mandamos: Que cualquiera persona que tenga casa en el lugar y asista en él como habitante por más de un año continuo, tenga obligación de llevar a la iglesia y ofrecer caridad el domingo que le tocare, pena de media cántara, que se le ejecute luego y todavía la ofrezca.

Capítulo 26º.- Pedir vecindad forastero
 ordenamos y mandamos: Que si alguno de fuera del lugar pidiere la vecindad ora porque tiene hacienda en el lugar ora porque se case aquí o por venirse aquí a vivir con su familia, no siendo del Valle, mandamos que se le dé la vecindad pagando por la entrada lo que se acostumbra, que son tres cántaras de vino, tres panes de a cuatro libras y un queso con calidad, y condición de que sea hijodalgo y que pruebe su calidad dentro de cuatro meses, y si no probare dentro de este tiempo, se tenga sólo por asistente y no vecino, salvo que sea de la Jurisdicción y sea de sangre conocida, y para probar su calidad han de ir dos vecinos del lugar y un escribano a su tierra a ver y reconocer y sacar y traer un tanto de los padrones y justificarlos al concejo y , viendo que vienen buenos, sea tenido por hijodalgo, y ha de pagar a cuatro reales cada día a cada uno de los hombres que fueren a la provanza, salvo el vecino que llevara los derechos que manda su arancel y ha de ser teniendo ganada la parte provisión de la sala.

Capítulo 27º.- Dar lumbre a niños
 ordenamos y mandamos: Que no se dé lumbre a niños que no pasen de siete años y que no se lleve entascos por el peligro que suele haber; quien lo diere sea castigado en un barril de vino y baste que cualquiera vecino lo pida, y que no se amase de noche, debajo de la misma pena, porque son peligrosos los amasados de noche, salvo que haya grande necesidad, como haber invierno.

Capítulo 28º.- Prendas del ganado
 ordenamos y mandamos: Que si se hiciere alguna prenda del ganado menor forastero, andando rebaño, pague cada señal quince cuartos y el daño de más a más, y si anduviere en pan o prado, y si fuere ganado mayor, como vecera de vacas, yeguas o jatos o lechones, paguen los mismos quince cuartos , sin el daño, y siendo ganado sin pastor a dos cuartos cada cabeza la mayor y a cuarto la menor y si anduviere el amo con ello, pague una azumbre de vino y se traigan al lugar hasta que paguen el daño y la pena en casa del Regidor o velador del lugar.

Capítulo 29º.- Vecera de vacas
 ordenamos y mandamos: Que haya vecera de vacas y ande la vecera de vecindad, no habiendo vaquero que las guarde por concejo y que se guarde un día por cada cabeza de las que van al monte y que los jatos que llaman arrimadizos los echen con las vacas y se guarde de ellos, pena de una azumbre de vino por la primera y a la segunda doble, y ha de salir la vecera al salir el sol y ha de estar a este hora el pastor ya en el puesto por donde salen, y estando la mayor parte de las vacas juntas, si a la hora dicha no estuviere allí el pastor, se le eche un barril de vino luego ora sea a pedimento de parte ora sea de oficio del Regidor y que vaya a guardarlas el mayor o el más suficiente de casa y que vengan después de puesto el sol y si perdiere alguna vaca o jato por mal cuidado que traiga la señal y avise al dueño de la res para que vaya por ella, no desamparando la vecera, y que las vacas nunca se queden de las mieses abajo, pena de un barril de vino, porque por mala guarda se pierden muchas y no se dejen abajo hasta que esté ya el pan en las eras o sea por acuerdo del lugar y el que las dejare abajo sin acuerdo del lugar, pague media cántara sea a pedimento o no o de oficio del Regidor y que se les echen cencerros y cuando sea mandado, con la pena que pusiéramos, y si alguna res no se pudiera aquedar no tanga obligación el pastor de desamparar la vecera para acudir a ella sin dar cuenta al amo para que la enseñe y por cuanto conviene que esta vecera de vacas y las demás que van al monte por andar los vecinos cerrando tanto por el valle, mandamos que un año salga por detrás de la iglesia a la lomba arriba y vayan a caer por cima de la ermita de S. Justo?, y otro año por vallín pequeñín a la lomba arriba hasta caer a los mieses o a las barreras si no tienen falta de agua y volver por el mismo camino, poco a poco, por los pacederos de ganado, tiene menos trabajo y van y viene corriendo, y así lo determinamos y mandamos, pena de media cántara de vino al que las llevare por otra parte no siendo por las dichas, menos que no haya frutos que recoger en el valle y si no conviene vayan por donde parezca al lugar.

Capítulo 30º.- Vecera de yeguas
 ordenamos y mandamos: Que haya todo el año vecera de yeguas lo mismo que de las vacas y que guarden un día por cada yegua y por la potra llegando a tener un año, que siempre se cuenta el día de San Juan de junio y este vecera ha de ir por donde las vacas para ir para el monte detrás y para venir delante y si sucediere algún daño por mezclarlas con las vacas, lo pague el pastor, como más un barril de vino para el concejo porque las ameció y en ameciéndose lo deba pagar suceda bien o mal y si alguno quisiera dejar alguna yegua abajo, debe rogar al concejo y traer pastor con ella y si sucediese quedarse de las cuatro partes de la vecera, las tres abajo, mandamos que rueguen todos y si no, no se les obligue a los quedan abajo a guardar las que van al monte y se advierte que aunque se quede abajo alguna yegua por haber rogado, no por eso se excusa de guardar la vecera del lugar, no siendo como queda dicho de guardarse las tres partes abajo y quedándose abajo todas, haya vecera en forma y si algún vecino no quisiera guardar por decir las trae aparte, no rogando, las ha de llevar al monte y unos y oros lo cumplirán, con pena de media cántara, y se advierte que el pastor ha de salir luego así que esté junta la mayor parte, debajo de la pena de un barril de vino y si se fuere al daño, pague el pastor la pena y si alguno o algunos no fueren quietos, se les eche pielgas?, que será acordado en el concejo con su pena, y cuando pariere alguna, pueda andar ocho días por entre los panes y caminos y no más tiempo, que si pasa se castigue en un barril de vino o si hiciere daño la pague y lo mismo pueda andar una vaca parida andando con pastor y sola

Capítulo 31º.- Vecera de jatos
 ordenamos y mandamos: Que la vecera de jatos salga luego detrás de las vacas y éstos se junten al pan del valle porque si se llevan a casa del pastor suelen tenerlos hasta el mediodía encerrados, y allí se junten y estando la mayor parte junta los lleve el pastor a comer y si no lo hiciera luego estando la mayor parte junta, se castigue al pastor en una azumbre a pedimento de parte o si él y, juntándose allí, siempre hay ? de como se lleva a la vecera y de allí los llevará para el pasto acostumbrado y si los trajere acorralados en alguna parte, sea castigado el pastor y en tiempo de verano los traiga a siesta cuatro horas no más a una casa y luego a buena hora los vuelva a sacar y los lleve a comer donde acordare el concejo el domingo y si perdiere alguno por mala guarda, lo pague como en las demás veceras y si fueren al daño, pague una azumbre de vino de pena, que sea uno o dos o tres o toda la vecera, solo pague con un azumbre y si fuere rebelde, dos.

Capítulo 32º.- Vecera de marranos
 ordenamos y mandamos: Que haya vecera de marranos luego que se ha pedido por dos o tres vecinos en el concejo y éstos se junten en donde los jatos y en la misma conformidad, porque de llevarlos de casa en casa se maltratan así éstos como los jatos por conocer cada día casa nueva y puesto y de éstos se debe guardar a ocho días quien haya traído marrano y lo tenga en casa y no se excuse de guardar y éstos no se traigan a sestear porque se quedan muchos a las tardes y se suelen ir a hacer daño y luego hay pleitos si se echó pena al pastor, y éstos un año se lleven pasado la puente y otro pasada la Cruz de las Secadas y para los Quiñones y hacia el Valle con tal de que no hocen los prados y mandamos que los marranos que, si se hallaren hozando algún prado, sea castigado en dos cuartos la primera vez y a la segunda tres y así ir doblando hasta que los deshociquen, y esta vecera ha de salir a juntarse cuando los jatos y si se hallare alguna marrana de cría con los hijos en el daño, pague una azumbre de vino y el daño y esto se advierte a los veladores y si algún marrano se hallare de noche en las tierras cuando se trilla, pague seis cuartos de noche y dos de día y esto cada cabeza y lo mismo otro cualquiera animal de yegua, vaca o buey o jato, como está ya mandado.

Capítulo 33º.- Vecera de bueyes
 ordenamos y mandamos: Que haya vecera de bueyes de labranza y que éstos se guarden por dos vecinos y se ha de hacer vecera entrando mayo luego que sea pedido por tres o cuatro vecinos porque suelen algunos traerlos por entre los panes y comen los frutos y éstos no quieren que haya vecera por esta razón y si alguno no los quisiera echar a la vecera, los lleve por donde la vecera, pena de un barril de vino, que sea castigado y si fuere rebelde, doblar la pena y de allí dar cuenta a la justicia, y esta vecera se deberá ajuntando hacia la parte que han de salir, ya decimos hasta que se acaben de llevar los frutos a las eras.

Capítulo 34º.- Vecera de cabras
 ordenamos y mandamos: Que si no hubiere quien traiga pastor o pastores aparte con el ganado cabrío y ovejuno, haya vecera por vecindad y esto se entiende que hasta seis cabras o cabezas se guarde medias corridas y de allí arriba corrida entera y vayan dos pastores con la vecera y si se perdiere alguna o la llevare el lobo, la pague el pastor si no trae señal y vaya el mayor o el de más habilidad de casa con el otro, pena de un barril de vino y se entiende que el pastor tenga culpa.

Capítulo 35º.- Vecera de cabritos y corderos
 ordenamos y mandamos: Que haya vecera de cabritos y corderos y ésta se comience el lunes de la flor y dure hasta primeros de julio y éstos se guarden por dos vecinos, teniendo seis, guarden a medios caminos de allí abajo como las cabras y ovejas y de allí arriba a camino entero con el vecino que le tocare y éstos los puedan traer a siesta hasta primeros de julio y si perniquebraren alguno, lo pague el pastor, y los lleven a roer y si no quisieren salir a ellos para el día requerido, el Regidor lo mande a pedimento de parte o sin él y los obligue con la pena de media cántara de vino.

Capítulo 36º.- Vecera de marones
 ordenamos y mandamos: Que haya vecera de marones desde los primeros de julio que se desbarata la de cabritos y dura hasta el día de S. Simón y éstos los guarden los vecinos que tuvieren ganado menudo y estos marones de lana y de pelo se han de nombrar por Santiago o antes de Santiago por dos hombres que nombrare el concejo o Regidor y el que fuere nombrado no se cape, pena de media cántara de vino y si algún vecino prestare algún semental fuera del lugar sin licencia del concejo, pague media cántara de vino y lo vuelva luego para el lugar y se tenga hasta que el lugar lo necesita y esta vecera se ha de guardar en esta forma referida; cada vecino un día hasta el dicho día de S. Simón y si no les diere buen pasto, sea castigado en un azumbre luego que sea pedido por algún vecino. Y si alguno se perdiere lo pague y ha de guardar cualquiera vecino que tenga ganado aunque no tenga semental nombrado, porque habrá alguno que no se le pueda señalar por no ser de traza.

Capítulo 37º.- Toro
 ordenamos y mandamos: Que haya toro en el lugar y que se nombre como es costumbre y éste no se castigue aunque se vaya al coto, salvo que se vaya al pan, que entonces será castigado, y cualquiera vecino que lo necesitare para alguna vaca, lo lleve y si el amo trabajare con él, le dará una res el que lo llevara para trabar entre tanto el amo hasta que se desocupe y no se dé fuera del lugar, debajo de la pena de media cántara de vino y tampoco se debe guardar de él y a éste no le cape el dueño hasta que haya fenecido el año, debajo de la misma pena.

Capítulo 38º.- Coto boiriza
 ordenamos y mandamos: Que haya coto para los bueyes, que llaman boiriza, y éste se haga donde determinare el concejo, pues es para la conservación del lugar y buena administración de justicia. Y ansí mesmo mandamos que haya coto en las vegas, que en la de abajo dure desque se siega la yerba hasta que ocho vecinos comiencen a trillar y ésta se ha de echar a ella sólo los bueyes que trillan y no otro ninguno que estare abajo, se guarde sólo para los bueyes que trillan y si se da un poco de entrada a la vecera de los jatos, y la vega de arriba se guarde desde que se siega hasta el día de Nuestra Señora de septiembre y entonces se echará con orden a par de bueyes o a dos el que labrare con ellos y no otro ganado hasta pasados ocho días, que se dará entrada a otro ganado como lo determinare el concejo y el que no guardare esta costumbre, pague media cántara de vino, y si de noche, después que el Regidor haya tocado a recoger, si se hallare algún ganado en el coto, se le castigue una azumbre de vino por la primera noche y a la segunda doble.

Capítulo 39º.- Rompimiento del coto
 ordenamos y mandamos: Que si algún vecino por sí o sus familiares rompiesen el coto forzosamente con sus ganados, pague tres cántaras de vino si se hallan con el ganado y si prosiguiere se dé cuanta a la justicia, porque el dicho coto se queda para el ganado de la labranza para hacer la sementera.

Capítulo 40º.- Otoños
 ordenamos y mandamos: Que cualquiera vecino pueda hacer un prado de otoño y cerrarlo y guardarlo por su cierro con Provisión Real o sin ella, por ser cosa que conviene para la conservación del lugar, con tal que el dicho prado no quite entrada ni salida y no sirva de estorbo para pasar los ganados al término a pastar, y que el otoño sólo lo pueda gozar el vecindario del lugar, y no lo pueda gozar ningún forastero, aunque ruegue y lo pague, por no convenir al lugar y los que hicieren dichos prados de otoño los hayan de guardar por su cierro y si cogieren algún ganado dentro, no lo maltraten, menos que sea metido de malicia, que, siendo así, se puede querellar del dueño del ganado.

Capítulo 41º.- Hacer tabernero
 ordenamos y mandamos: Que tres domingos antes del día de S. Miguel de septiembre se ponga la taberna a quien por menos la sirviere y si hay remate el día de S. Miguel al mejor postor y éste ha de servirla por todo el año y si se pusiere uno, dos o tres meses antes, siempre se entienda ha de ser de S. Miguel de septiembre a otro día del dicho santo y mes y remátese al mejor postor por todo el año y dando un fiador abonado y el tabernero obligado tenga obligación de fiar a cada vecino una azumbre de vino y no más por ocho días, y pasados lo ejecute y tenga dicho tabernero obligación de tener todo el vino que pidieren los Regidores sobre prendas abonadas que valgan el tanto que importa el vino y pasados quince días pueda el tabernero vender y rematar las prendas con autoridad de la justicia y dando cuenta a los dueños primero, y mandamos que dicho tabernero pueda meter los bueyes con que trae el vino sólo el día que va para Campos por vino y el día que viene con ellos y si pasara de este término, pague el doble la pena que los demás vecinos de sus ganados, como también los del Regidor si hacen daño y si alguna vez se resistiese el tabernero a dar vino, con dos o tres hombres el Regidor le saque prenda y castiguen en media cántara, y habiendo tabernero obligado, como tenga vino notable, ningún otro vecino pueda vender sin su licencia, menos que sea por la medida mayor que pechemos y cántaras por la mayor cualquiera vecino puede sin incurrir en pena.

Capítulo 42º.- Pasadera
 ordenamos y mandamos: Que todos los años los Regidores junten los vecinos y compongan la pasadera y pontones que van a la puente para que pasen las veceras a gusto, y la de afuera se limpie para pasar los carros y esto sea en el mes de abril y estarán obligados así lo hacer los dichos Regidores por sí o por pedimento de algún vecino y de no lo hacer se dé cuenta a la justicia y lo mismo deben hacer para hacer los demás caminos foreros del lugar en tal mes y obliguen a ir por penas vinales a los que se excusaren y castigarles como a los que van a la facendera y no trabajan y esto se avise el domingo para ir a dichas facenderas.

Capítulo 43º.- Oseras
 ordenamos y mandamos: Que se pongan oseras que aqueden el ganado, una junto a la iglesia y otra al salir del lugar hacia La Cándana, ésta de vecindad y concejo y que se cierren los pulgares de forma que todo aquede el ganado, debajo de la pena de un barril de vino, por lo que lo contrario se hiciere y si le parece al Regidor pueda a cada vecino señalarle un varal de la calzada de la pasadera para que lo componga y sirva para medios años.

Capítulo 44º.- Cerrar fronteras
 ordenamos y mandamos: Que se cierren las fronteras luego que sea acordado en el concejo y las primeras sean las que están a la orilla del Camino Real y que se les ponga la pena acostumbrada, que es a cuarto la primera vez y a dos la segunda y a tres la tercera y así se irán subiendo penas y declaramos ser frontera cualquiera casa o huerta de cualquiera particular y si por mal cerrado se hiciere por allí el daño, pague la pena que deba la res que entrare al daño.

Capítulo 45º.- Facenderas
 ordenamos y mandamos: Que cuando se saca el agua del puerto cada particular tenga limpia la presa de la cabecera de su prado y las facenderas hechas según se acostumbra y estarán nombrados vistores para esto, debajo de la pena de una azumbre de vino por cada día que no estuviere limpia desde se mande, y el lugar tenga obligación de hacer los brocales de las presas de camino que se vaya a echar el agua.

Capítulo 46º.- Asistir enfermos
 ordenamos y mandamos. Que si sucediere haber algún enfermo de peligro en el lugar que no tenga familia que le asista, el Regidor, siendo avisado por cualquiera vecino, mande por pena de media cántara le asistan de vecindad dos vecinos de noche y dos de día y se le saque limosna si no tiene con qué se sustentar y si fueren omisos los Regidores, se dé cuenta a la justicia para que los multe por faltar a esta obra de caridad, que sea vecino el enfermo o que no lo sea, sea asistido como va dicho y para enterrarle asista una persona mayor de cada casa, pena de una azumbre de vino.

Capítulo 47º.- Mujer sin toca en la calle
 ordenamos y mandamos: Que cualquiera mujer, estando ya velada y casada, no salga a la calle sin toca o cobertura y si saliere sea castigada en una azumbre de vino a pedimento de parte o sin él, porque van contra la honestidad y desprecio del estado que Dios les dio.

Capítulo 48º .- Mesón
 ordenamos y mandamos: Que haya mesón en el lugar y panadería para los pasajeros y que se dé al mejor postor con esta carga de tener yerba y paja y cebada para las caballerías y pan para la gente, y éste se ponga cuando la taberna y si no lo hay los Regidores cuiden de tener esta prevención

Capítulo 49º.- Ganado de afuera
 ordenamos y mandamos: Que cualquiera vecino que trajere ganado de afuera, de cualquiera ganado que sea, lo enseñe a dos vecinos antes de entrar en casa, porque vean si trae alguna enfermedad contagiosa, y esto lo haga pena de una azumbre de vino que le puede castigar el Regidor y los daños.

Capítulo 50º.- Criar perros
 ordenamos y mandamos: Que cualquiera vecino que tuviere de seis reses para arriba y de dos docenas de ganado menudo, críe perro para guardar el ganado y que sea mastín, pena de media cántara de vino y que lo busque dentro de un mes y si en este tiempo no lo hubiere buscado, se le ejecute y se le ponga doble la pena por otro tanto tiempo y fuera castigado hasta que lo tenga y se harán estos castigos de oficio del Regidor o a pedimento de parte.

Capítulo 51º.- Vaca o yegua enferma
 ordenamos y mandamos: Que si algún vecino tuviera algún buey, vaca o yegua enferma o coja, la pueda traer por los linderos y caminos por ocho días y de allí arriba pidiendo licencia y con pastor suficiente, menos que sea mal contagioso, que entonces pida pasto y si no, será castigado.

Capítulo 52º.- Presas para regar
 ordenamos y mandamos: Que en el bago que se siembra lino y carricasa, se dé la presa por las tierras unas a otras y no se aren ni cierren dichas presas, pena de un barril de vino, y se pueda abrir sin caer en pena.

Capítulo 53º.- Regar bago
 ordenamos y mandamos: Que cuando hubiere un bago de servendos o tempranos, vaya todo el lugar a sacar el agua para regarlo, pena de un barril de vino al que faltare y el Regidor, a pedimento de cualquiera vecino, toque para esto la campana y vayan a dicha facendera.

Capítulo 54º.- Quitar el agua de los prados
 ordenamos y mandamos: Que ningún vecino ni forastero quite el agua de otro desque se ponga el sol desde abril hasta junio, pena de media cántara de vino que se ejecute al dueño del prado que traiga el agua, porque desta suerte, quitándose la agua fuera de hora, se hielan los prados, y esto ha de ser con declaración de dos vecinos de cómo se quitó el agua desque puesto el sol.

Capítulo 55º.- Quitar sebes
 ordenamos y mandamos: Que cualquiera persona que se coja o quitando o deshaciendo alguna sebe que no sea suya o tenga licencia del dueño, se le castigue en un barril de vino a pedimento de parte o de oficio del Regidor.

Capítulo 56º.- Hacer era en el campo
 ordenamos y mandamos: Que cualquiera vecino pueda hacer era en las eras donde se acostumbra con que la era que tiene y ocupa cada año la deje barrida y limpia para otro año, y si no la barriere y dejare limpia para otro año, pierda el derecho y sea castigado en una media cántara de vino y esto ha de ser después de dos días que haya levantado de eras el dicho y nombrara el Regidor dos vistores después que levantaron todos las eras para que vean la que no queda limpia y le castigue y si hallare algún marrano hozando en dichas eras, sea castigado porque conviene que el suelo esté limpio y sin pozos y no se lleven lechones a las eras en cuanto tuvieren pan, pena de seis cuartos.

Capítulo 57º.- Segar en prado ajeno
 ordenamos y mandamos: Que si alguno fuere a segar o apañar a prado ajeno o cabecera que no sea suyo antes de segarle la yerba el dueño del prado, pueda quitarle el cesto o la quilma y la foz y dar cuenta al Regidor que le castigue a su pedimento en un azumbre de vino siendo de día y de noche un barril de vino y lo mismo sea el que lleva los bueyes a pastar a la cabecera del prado ajeno se le castigue en la misma pena porque hay algunos que a cuanta ajena sustentan los ganados y lo mismo sean castigados los que cogieren robando alguna huerta de noche, como sean camuesas o peras, y lo mismo sea los que cogen en huertos nabares y titales paguen una azumbre de vino de día y dos de noche y se le puede quitar las prendas.

Capítulo 58º.- Hacer concejo desque pone el sol
 ordenamos y mandamos: Que después de puesto el sol no se toque a concejo y lo que se acordare desque puesto, sea nulo y a los Regidores no se les pueda hacer pedimento ni ellos deban administrarlo, pena de media cántara de vino al que hiciere lo contrario y de dar cuenta a la justicia

Capítulo 59º.- Quemas del monte
 ordenamos y mandamos: Que si hubiere quema de monte, el Regidor toque la campana y vayan todos los vecinos a matar la lumbre, pena de un barril de vino al que no fuere luego y para esto no hay ninguno privilegiado y si se averigua quién puso fuego, se le echará tres cántaras de vino y si fuere pastor que pague su amo la pena a cuenta de la soldada y si fuere mucho el daño, se estime y si tiene caudal que la pague el reo.

Capítulo 60º.- Leer las ordenanzas
 ordenamos y mandamos: Que todos los años el primero de enero se lean estas ordenanzas en público concejo para saber sus capítulos y cómo se han de gobernar y se lean el tanto que estuviere en el archivo y otro tanto se puede andar por mano de los Regidores para que sepan cómo se han de gobernar, pena de media cántara a los Regidores que no las leyeren o manden leer cada año y el que las leyere le conviden los Regidores nuevos con media azumbre.

Capítulo 61º.-Prendas del monte
 ordenamos y mandamos: Que cualquiera persona del lugar que haga alguna prenda en el monte de día o de noche, sea o no vecino o que sea velador, lleve la mitad de la prenda y la otra mitad para el concejo y si la ocultare de doce horas arriba , pague tres cántaras de vino al concejo.

Capítulo 62º.- Correr lobos
 ordenamos y mandamos: Que todos los domingos del mes de mayo el Regidor, al alba del día, toque la campana y vaya con todos los vecinos de montería y corra el término hasta llegar al término de Pedrún y Pardavé y Lugán, un domingo para una parte y otro para otra y no falte ningún vecino de ir o persona varón mayor de catorce años y si conviene que fueren después de misa como fuere acordado, pena de media cántara de vino al Regidor que a esto faltare y al vecino que no fuere como hijo o criado de viuda, un barril de vino oyendo la campana y estando en el lugar, no estando enfermo en cama.

Capítulo 63º.- Vender leña en casa o en el valle
 ordenamos y mandamos: Que ningún vecino venda carro de leña en casa ni en los lugares del valle si no es en la ciudad de León o Mansilla o en otros lugares de aquellas jurisdicciones, salvo que en el campo se le haya quebrado el carro o descompuesto, pena de una cántara de vino por la primera y a la segunda vez se irá doblando.

Capítulo 64º.- Libro de cartas de pago
- ordenamos y mandamos: Que haya en el lugar un libro en folios de cuartilla de tres o cuatro manos de papel en donde se vayan asentando todas las cartas de pago de los tributos que se pagaren del lugar y éste esté en poder de los Regidores y cuando se vaya a pagar, se lleve para que en el dicho libro se asienten las cartas de pago, y en llenándose, se compre otro.

Capítulo 65º.- Ganado que se muere
 ordenamos y mandamos: Que si se muriere alguna res de ganado mayor, tenga obligación el Regidor a repique de campana de ir con el pueblo a sopozarla al puesto acostumbrado, y si el amo de la res le quitare el pellejo, la lleve y sopoce a su cuenta, pena de una cántara de vino, y esto se entiende si se muere de mal contagioso.

Capítulo 66º.- El ganado merino por la Cañada
 ordenamos y mandamos: Que el velador o guardador del llano y otro cualquiera vecino que pene el Regidor ayuden a salir el ganado merino del término del lugar, no yendo por la Cañada Real acostumbrada, o que quiera hacer noche el término del lugar en heredad de algún vecino y se pongan señales por donde deben caminar, pena de barril de vino a todos.

Capítulo 67º.- Castigo de carros en el monte
 ordenamos y mandamos: Que cualquiera carro forastero que se prendare y cargare en el monte calvo, como sea de La Mata, Sopeña, La Cándana o de nuestra jurisdicción, no se le eche más que una cántara de vino y si fuere en la cota, tres cántaras de contado o lo que el lugar determinare.

Capítulo 68º.- Presa del puerto
 ordenamos y mandamos: Que ningún que sea o no vecino estorbe poniendo balsas u otros árboles el corriente de la presa mayor que viene a los molinos y se riegan las vegas, pena de un cántaro de vino y si fuere contumaz, doblar las penas.

Capítulo 69º.- Pedir leña para forastero
 ordenamos y mandamos: Que ningún vecino pueda pedir leña para forastero por sí propio ni la deje llevar de su corral, ni la venda menos que lleve un carro de regalo a algún amigo de leña o cepas por fiestas o sea hijo o padre a quien la diere, pena de una cántara de vino, o sea a trueque de pan o legumbres, que por esto se podrá dar en casa y ha de ser a vista del Regidor y no pasen de tres carros arriba al año.

Capítulo 70º.- Sacar la vara
 ordenamos y mandamos: Que los Regidores o vareros, pasados ocho días después que se haya cortado la vara, no puedan sacar las tales prendas, pena de media cántara que pague el Regidor, que pasado dicho tiempo, sacare dichas prendas y las restituya, porque en los ocho días tiene tiempo para sacarlas bastante.

Capítulo 71º.- Renovar la Cota Real
 ordenamos y mandamos: Que cada año, a principios de mayo, se reforme la Cota Real de plantas para la conservación del lugar, pena de tres cántaras de vino al Regidor que no cumpliere este capítulo.

Capítulo 72º.- Amojonar ejidos
 ordenamos y mandamos: Que se amojonen los ejidos de concejo cada nueve años, pena de ser castigado el Regidor que dicho año le tocare el hacer concejo y, amojonados, pena de media cántara y todavía cumple.

Capítulo 73º.- Seguimiento de carro
 ordenamos y mandamos: Que si algún carro, así forastero como del lugar, cargare en la Cota y el forastero en el monte, Cota o monte calvo, tenga el guarda o cualquiera vecino el seguimiento como tenemos de costumbre de inmemorial tiempo a esta parte y siempre observado y guardado de ir siguiendo por la rodera y ver en qué lugar y casa entró dicho carro de leña, yendo de nuestros montes, y se castigue con la pena acostumbrada, que son diez y ocho reales de día y de noche doble, o uno de los bueyes.

Capítulo 74º.- Faltar ganado
 ordenamos y mandamos: Que cuando faltare alguna persona o ganado y la hayan ido a buscar de noche por algunas personas, en pareciendo o habiendo llegado, se dé así tres campanadas en señal de que ha aparecido y estar en casa.

Capítulo 75º.- Cota para la puente
 ordenamos y mandamos: Que haya cota de madera para hacer la puente y esta cota sea la vallina de pago frente a la puente de aguas vertientes adentro y así hasta la nogal y que esta cota esté amojonada y ningún vecino corte madero en ella, pena de tres cántaras de vino, porque se sirva siempre para hacer y reficionar la puente y por estar al pie de ella la madera y ahorrar carros, y mandamos se pode por el lugar cuando conviniere y el lugar acordare.

Capítulo 76º.- Cerrar los prados que lindan con los regueros de la Cibriana
 ordenamos y mandamos: Cerrar los prados que lindan con el reguero que todos los vecinos y forasteros que tienen prados lindando con el reguero y término de la Cibriana, los cierren por la orilla del reguero, que no salte ganado, cada uno su prado, pena de media cántara de vino, y el Regidor, a primeros de abril, nombre dos vistores y el que no lo tuviere bien cerrado, le castigue con dicha pena y poner pena de otra media que cierre, por convenir mucho para guardar toda la vega y se entiende desde comienza el término de la Cibriana hasta el último ¿acial?.

Capítulo 77º.- Prenda mal pedida y castigada
 ordenamos y mandamos: Que prenda mal pedida o castigada que el Regidor a pedimento de cualquiera pueda sacar y castigar cualquiera prenda y si fuere mal sacada y castigada, la vuelva libre al dueño y saque al mal pedidor otra y la ponga en el lugar de la que había sacado y se le castigue.

Todos los capítulos puestos en estas ordenanzas, nos, los dichos José y Domingo de Robles, Pedro Diez y Pedro Llamera, hombres nombrados para hacerlas, juramos ante una Cruz, ser las que conviene para la conservación del lugar y lo mejor que a nuestros entendimientos ha ocurrido: y pedimos y suplicamos a las Justicias de Su Majestad las haya por firmes y valederas y a ellas interpongan su autoridad y judicial y lo firmamos los que supimos en el lugar de Pardesivil a veinte y cinco días del mes de marzo de mil setecientos veinte y tres.
Firman: José Robles, Pedro Diez, Pedro Llamera, Domingo Diez

Certifico: que doy fe yo, Pedro Sierra Argüello, cura y Abad deste lugar de Pardesivil y de su Jurisdicción ¿del valle de la miel?, cómo me hallé presente juntamente con los cuatro hombres nombrados a ver y hacer las ordenanzas de arriba y los capítulos de ellas son los mismos que convienen para el gobierno y buena administración de justicia y para la buena conservación del lugar, y para que conste lo firmo a veinte y seis de abril de mil setecientos veinte y tres.
Firmado: Pedro Sierra Argüello Getino

Juan de Robles Tascón y Joseph Diez, vecinos y Regidores al presente del lugar de Pardesivil del Valle del Curueño, Reino de León, premisa la solemnidad del derecho en la mejor vía y forma que a nuestro derecho convenga, ante vuestra merced parecimos y decimos que, nosotros, juntamente con nuestro lugar tenemos hecho 77 capítulos de ordenanzas para el buen gobierno y conservación del lugar, las cuales presentamos y van por cabeza de este pedimento: por tanto pedimos y suplicamos a vuestra merced las apruebe y dé por buenas y a ellas interponga su autoridad y judicial decreto, poniendo en su autoridad una pena o multa a los quebrantadores de dichos capítulos y si fuere necesario se notifiquen en público concejo y siendo la mayor parte conformes por su autoridad que es justicia que pedimos, y para ello atentamente firmamos.
Firma: José de Robles

NOTA: Estas ordenanzas fueron expuestas en forma y fecha para su aprobación, como hemos visto, ante D. Carlos de Ordás Acevedo, Gobernador y Justicia Mayor de la villa de Vegas del Condado, su Jurisdicción y Valle del Curueño, quien con fecha 28 de junio de 1723 las sanciona y aprueba.... «sin perjuicio de la Jurisdicción Ordinaria, y mando que el concejo y vecinos que al presente son y en adelante fueren, las guarden y observen, cumplan y ejecuten debajo de las penas que incluyen sus capítulos y en lo que no fuere expresado y acordado en dichos capítulos, estén a lo que contengan las costumbres que antiguamente han seguido y guardado, debajo de dicha pena sin ignorancia alguna....y para que hagan fe.... lo firmo»
                Carlos de Ordás Acevedo                         Melchor Herrero
                    Justicia Mayor                                             Notario

Durante aquella época y siglos anteriores al año 1836 del s. XIX en que España se dividió en las provincias actuales, partidos judiciales y ayuntamientos, todos los pueblos del Curueño desde La Cándana hasta Devesa y desde Vegas hasta Villafruela y Villarratel, constituían las Jurisdicción del Condado y Valle del Curueño con administración propia de justicia y registro de documentos en las notarias que hubo en Vegas del Condado, como atestiguan los escritos anteriores. Para más información consúltese la página web: www.vegasdelcondado.com
Precisamente estas ordenanzas están copiadas literalmente de las que en 1723 el concejo y vecinos de Pardesivil registraron ante el notario de Vegas D. Melchor Herrero y, estas originales, obran en el Archivo Histórico Provincial de León y las mismas fotocopiadas se guardan en el archivo del ayuntamiento de Vegas en el Tomo I, páginas 60 a la 83, ambas inclusive, de los Protocolos Notariales de Vegas; comprenden 24 folios manuscritos con letra de entonces y ortografía bastante diferente a la actual, por lo que me he tomado la libertad de transcribirlas con la ortografía de hoy y sin las abreviaturas de entonces para su mejor comprensión.
También me parece oportuno recordar que las medidas de capacidad para el vino eran: la cántara, que equivale a 8 azumbres o 16 litros; el barril que hace 2 azumbres o 4 litros; el azumbre es igual a 2 litros y el cuartillo (de azumbre) comprende medio litro.

Por curiosidad consigno literalmente el capítulo 4º tal como aparece escrito en las ordenanzas originales:

Ytem ordenamos y mandamos que los foros de Vegas los paguen las heredades, que los tienen, y los que faltaren los repartan entre los vºs. y moradores del lugar., los lleve a pagar el lugar. un año un vº y otro de vezindad y a de estar repartido y cobrado para cuando avisare el administrador, que se llebe, y el que faltare de cumplir lo que le toca sea castigado en un barril de vino, Que son dos azumbres y sino lo llebare, y cobrare el vº a quien toca llebarlo, sea por su qtª las costas y si fuere mui Pobre el tal depositario, pase a otro vº adelante porque será por qtª de los Regidores el avisarlo el domingo en el qº señalar día.

León, Noviembre del año 2001
Gregorio Boixo

Por Patxi, hace 8 años y 3 meses

LA VECILLA / XIV muestra de gallos de pluma y mosca artificial

Carrasco presidirá hoy la presentación de la feria
El evento se celebrará los próximos días 13 y 14 de marzo

La feria cuenta cada año con mayor público y expositores. SECUNDINO PÉREZ
Alfredo Hurtado / Boñar /fuente: La Crónica de León
El salón de actos del Ayuntamiento de la Vecilla (edificio del Torreón) acogerá, a partir de las ocho de esta tarde, la presentación oficial de la muestra de gallos de pluma y mosca artificial que anualmente se celebra en la localidad. Este evento, que tendrá lugar durante el próximo fin de semana- en los días 13 y 14 de marzo-, alcanza ya su XIV edición.
La presidenta de la Diputación Provincial de León, Isabel Carrasco, será la encargada hoy de presidir oficialmente este acto que dará el pistoletazo de salida a la feria programada para la próxima semana. Además, se contará con la presencia de Juan José Badiola, presidente del Consejo General de Colegios Veterinarios de España, así como con la alcaldesa del municipio, Manuela García. La presentación también contará con la inestimable colaboración de Narciso Ordóñez, uno de los máximos exponentes en lo que a la cría de estos gallos, reconocidos a nivel mundial, se refiere.
Amplia exposición
Para la actual edición la organización cuenta ya con la participación de 27 expositores confirmados, la mayoría de ellos relacionados con la pluma, criadores y montadores de la zona del Curueño. Pero no serán los únicos que acudan a esta cita ferial dado que también asistirán empresas relacionadas con la pesca, distribuidores y fabricantes de material deportivo para la pesca; así como artesanos y expositores relacionados con la alimentación tradicional y con el turismo rural.
Por otra parte, entre los participantes en esta edición de la feria tradicional, hay que destacar la presencia del proyecto de cooperación NINF@ Calidad. Se trata de una iniciativa que se desarrolla con carácter interterritorial- en la que participan nueve grupos de Ación Local de las provincias de León, Zamora, Burgos, Soria y Palencia-, y que tiene por objetivo fomentar la pesca, la sostenibilidad, el turismo y la familia a través de la valoración de los ríos.

Por Manolo, hace 8 años y 3 meses

APORTACIÓN CANDANESA AL REINO DE...

Manuel Rodriguez DIez/ 26-02-2010

Tras leer con fruición el resumen histórico que nos ha presentado Patxi, no puedo resistir a la tentación de compartir con los lectores algo que tiene que ver con una aportación candanera a la historia del reino leonés. Antes de citarla, me permito una introducción.

Los regionalistas que abundan en nuestra tierra nos quieren convencer de que existió un Reino de Llión, que otros defienden debería escribirse LlÏón, donde se hablaba la llingua llionesa o llÏngua. No es mi intención discutir si eso es correcto o no. Sí quiero recordar que León no se deriva del nombre latino del rey de las fieras, Leo, sino de Legión, dado que la ciudad nace como campamento de la Legio VI Victrix y más tarde de la Legio VII Gemina. O sea, que el nombre que por muchísimo tiempo tuvo la ciudad fue Legio que, poco a poco, cambió a Legion y mucho más tarde a León. De hecho, aún hoy día, el nombre oficial de la diócesis leonesa, más antigua que el reino, es Diócesis Legionense. Parte de la confusión se origina por el pendón de León -de paso, el más antiguo de España- en que aparece el animalito en cuestión. Y ese león no tiene nada que ver con el nombre de la ciudad o del reino. Lo usó el rey Alfonso VI allá por 1098 cuando él, como sus antecesores eran regnantes in Legionen, como indica Patxi. Si en dicho pendón aparecía un león era porque en la muy simple heráldica de aquel tiempo el león significaba la fuerza y el poder real, del rey. El pendón se convirtió en el `oficial' del reino poco a poco. Pero León, ciudad y reino, fueron Legión por siglos. Que yo sepa, sólo existen tres documentos en los que el nombre de la ciudad , no del reino, aparece escrito como Llión (de paso, sin acento, que no existía in illo tempore. Mi opinión personal, que vale muy, muy poco, es que se trata de una simple equivocación del amanuense Como la 'candanesa' que vais a conocer a continuación.

Lo siguiente es una minúscula cita de un juicio entre La Cándana y los pueblos limítrofes a causa de la propiedad y uso de los montes candaneses, juicio que comienza a principios del siglo XVI y que históricamente no ha concluido aún.

«Sentencia del Bachiller Saucelle, 24 de julio de 1522.

Por mí, el bachiller de Saucelle, teniente de Alcalde Mayor del adelantamiento del Reino de Lechón (sic), Juez de Comisión de Sus Majestades, visto un proceso de pleito que ante mí ha pendido y pende entre partes, conviene a saber: el Concejo e hidalgos del lugar de La Cándana de una parte, actor demandante y defendiente, y de la otra el Concejo y hombres buenos de los lugares de Pardesivil y Vegaquemada y Otero y La Avecilla...

(Las tildes, comas y otros signos de puntuación son adaptación mía).

Y el documento sigue y sigue y sigue, porque nuestros antepasados eran de lo más peleón que uno pueda imaginarse, llegando a las manos en muchas ocasiones y organizando verdaderas razzias que tenían en vilo a las tribus más pacíficas de los alrededores. Pero, bueno, eso es harina de otro costal.

A lo que íbamos. A mí, entre todas las acepciones que los `historiadores' modernos nos ofrecen sobre cómo debería llamarse nuestro reino, la verdad sea dicha, y con respeto a todas las opiniones habidas y por haber, puesto elegir, la más tierna, suculenta, sabrosa, crujiente (¡si hasta se le hace la boca agua a uno!) y apetitosa versión, ¡de 1522 nada menos!, es la del Bachiller Saucelle, que para eso era Acalde Mayor y Juez de Comisión de Sus Majestades; vamos, que tenía autoridad. O sea, que me quedo con el Reino de Lechón, que me gusta (¿y a quién no?) más que Llión, Llión y hasta León.

Por Patxi, hace 8 años y 3 meses

Ande vas, rapaz

Cornada de lobo | pedro trapiello

28/02/2010 pedro trapiello /fuente Diario de León

 Si es domingo, chaval, aprieta el culo y da al pedal. Es tu día libre, entero para ti. Pero te duermes, lo acortas y racaneas. Te aburres. No lo entiendo. Estíralos, son tuyos, tú mandas. Amplía el gozo de tener al jefe lejos. Hoy das las órdenes tú. Pues ordénate, programa, haz variaciones... y te cabrán las emociones, alelao. Madruga. Haz que tengan tus domingos quince horas. Verás lo que cabe. Y si puedes, hoy aquí y al otro en Pénjamo... hoy en la nieve y al otro en las bodegas de Valdevimbre... hoy anzuelando... ¡¡¡y dentro de un mes pescando!!!, habrías dicho alborozado un domingo como hoy hace un porrón de años, cuando tu padre -empleado de ebanistería, afanoso, ejemplar y más curioso él que un cacharrín con asas- sacaba a la tarde y tras la cena las cajas de hilos, sedas y canutillos, el cartapacio con los libros de «mazos de pluma» que le traía Goyo el de La Cándana, el cajón con toda la utillería del montaje de «moscas» y comenzaba el rito anual de revisar la provisión de mosquitos y montar unos cuantos nuevos restaurando los malheridos de la temporada anterior, revisando después las cañas, la sacadera, la cesta con su bolsillera, la gusarapera, la rancajera, la lombricera, las cucharillas repintadas, los repuestos, los corchos, las boyas, los anzuelos, los plomos... engrasando al final los carretes, parcheando las botas... y afilando las ganas. Tú gozabas en aquellos preparativos como gozaría a estas alturas del calendario un soplao turuta de cofradía que ensaya el tararí entre mamporreos de tambor. Ya sabes, a cada cual le da por donde se le inclina el gusto. A tí te gustaban las sobrecenas de últimos de febrero en la cocina de la madre, calentitos, la tele, barullo familiar con bromas y puyas, el apuntarte a la mesina del rincón donde tu padre enredaba anzuelos, revisaba el brillo de cada pluma a contraluz del flexo, se metía en sus vueltas y callaba... recuerdas bien aquellas noches y vísperas de montar sueños con arponcillo. Allí aprendiste a armar mosquitos propios repasando tus anotaciones: 1968, 21 de marzo, coto de Bachende, 15 truchas a cebo y 9 a pluma, 2 entraron al falangista, 5 a verde oliva, pesaron 9.8 kls., (padre pescó 19), 2.30 cayó postura, neviscó mediodia, nubes y claros, viento norte y un frío que jode.

 

Por Patxi, hace 8 años y 3 meses

1100 aniversario del Reino de León

No quiero dejar pasar que este año se celebra el 1100 aniversario del Reino de León. Es uno de los reinos más importantes, si no el que más, de la Península Ibérica

León consiguió su independencia desde que el año 910 al morir Alfonso III repartiera el Reino de Asturias entre sus tres hijos, GarcíaI, OrdoñoII y Fruela II. A su hijo el Rey Garcia I le correspondió el Reino de  León, y empieza a firmar con la formula «regnante in Legione».

A la muerte de García I sin descendencia en el año 914, Ordoño II rey de Galicia, unifica los dos reinos dejando la capital en León.

La mejor contribución del Reino de León, es que aquí se congregaron en 1188 las primeras Cortes democráticas de la historia en las que participaron los representantes de los ciudadanos.

Mapa de la Península Iberica en el año 910

Mapa de la Península Iberica en el año 910

Himno de León

Sin León no hubiera España,
que antes que Castilla leyes,
Concilios, fueros y reyes,
dieron prestigio a León.
La fama cantó su hazaña
con clarines de victoria:  
¡León escribió la historia
de Covadonga a Colón!
Con su sangre a torrentes vertida
dio a la Patria preciado blasón
y en sus labios cobró vida
 el hermoso lenguaje español

¡Viva León!
Tierra hidalga, tierra mía:
  estrofas del romancero,
  desde Guzmán a don Suero,
  va tremolando el honor.
Con su sangre a torrentes vertida
dio a la Patria preciado blasón
y en sus labios cobró vida
el hermoso lenguaje español.
De piedra una plegaria
la catedral semeja,
  sobria y gentil refleja
  el alma de León.
De historia milenaria,
de santidad osario,
del arte relicario
y de la fe expresión.
 Tierra hidalga, tierra mía:
estrofas del romancero,
desde Guzmán a don Suero,
va tremolando el honor.
Con su sangre a torrentes vertida
dio a la Patria preciado blasón
y en sus labios cobró vida
el hermoso lenguaje español.
Gloria a ti, pueblo sin par;
  a mi labio el corazón
  se asoma para gritar:
¡Viva León! ¡Viva León!

Por Manolo, hace 8 años y 4 meses

¿Un Futuro Diputado Candanés?

La siguiente carta, publicada en La Nueva España de Gijón ayer, 19 de febrero, no se inserta aquí por su contenido, aunque sospechamos que todos, pensemos como pensemos, estamos de acuerdo  con él.  La incluimos porque Jaime Fernández-Paino, nieto de Aida, es tan candanero por gusto que, si él dependiera, se pasaría la vida escribiendo a la orilla del Curueño.  Vamos, que a Julio Llamazares le ha salido competencia local.  Además, ¡qué caramba!, hay que empezar a darle coba al 'guaje' para que, cuando en unos años caliente con su 'culo moyau' un escaño en el Congreso, se acuerde de su pueblín .  ¡Enhorabuena, Jaime!

Carta abierta al Congreso de los Diputados

19 de Febrero del 2010 - Jaime Fdez.-Paino Sopeña (Gijón)

Señor Presidente de la Cámara, Señoras y Señores Diputados;

En mi escasa experiencia de la vida, en pleno auge de mis estudios y en mi no poca ignorancia en temas de leyes, de gobierno y de política, me atrevo a dirigirme a ustedes con toda la humildad y el respeto que impone la Cámara que sus Señorías conforman y en la que se rigen los destinos de este gran país que es España. Desde esta ventana del Cantábrico me dirijo a ustedes con la ilusión de que estas líneas lleguen a ser leídas; con la ilusión de que esta carta no se quede en las arcas del Congreso de los Diputados, esperando por un historiador o un investigador ocioso que la desempolve dentro de unos cuantos lustros.

España, señoras y señores diputados, está en crisis. Eso ya lo saben ustedes, por supuesto. Pero yo no me refiero a una crisis económica. Esta Cámara ya ha debatido bastante acerca de las dificultades financieras que azotan nuestro país y el resto del mundo por desgracia, sin resultado aparente alguno. No hablo de eso. Yo me refiero a una crisis política.

Hace ya tiempo que los españoles han dejado de interesarse por la política. No sé si son ustedes del todo conscientes de ello, señorías, pero el pueblo, que es el que les vota, ha dejado de confiar en ustedes. Señorías, mi sueño desde muy pequeño es ocupar uno de los escaños que conforman este Parlamento. Mi sueño es dar voz al conjunto de una España que vota a sus líderes políticos para que ellos, ante este foro, den cuenta de las exigencias del país y el Gobierno, sea del lado que sea, satisfaga esas exigencias. Dar voz a un pueblo que debe sentir que efectivamente tiene la palabra, y que además esa palabra es escuchada.

Señoras y señores diputados, ustedes no dan voz a España. Ustedes dan voz a sus respectivos partidos, a sus respectivas ideologías, a sus respectivas formas de ver nuestro país. Pero no es eso lo que España quiere de ustedes. Lo que este país necesita, y cada vez con más urgencia, son líderes. Líderes que vuelvan a llevar a la política al lugar de privilegio que le corresponde. Líderes que arrimen el hombro cuando las cosas no son fáciles. Líderes que de verdad lo sean. Esta Cámara carece de líderes.

Mi escritorio de estudiante de Bachillerato está presidido por una bandera de España. Esa bandera no representa una ideología, no representa ambición de poder, no representa algo mudo e inerte. Mi bandera de España representa un sueño. Un ideal. Un camino por el que guiar mis esfuerzos para que este país sea un poco mejor. Señorías, España les necesita. Les necesitamos. Necesitamos que sean ustedes los que, todos juntos, nos saquen de esta crisis en la que estamos sumidos. España necesita líderes.

Señoras y señores diputados, ahí fuera hay un país que les necesita. Hay 45 millones de españoles que quieren que sus políticos sean el ejemplo a seguir, que sean el non plus ultra, que sean el referente. La valoración de la clase política de hoy está por los suelos. ¿Es eso lo que ustedes pretenden?, ¿que España entera no vea nada más que partidos corruptos?, ¿políticos que ni siquiera asisten a los plenos?, ¿presidentes de partidos que lo único que hacen es lanzarse el barro del contrario a la cara? Porque es lo que están consiguiendo.

Señorías, les habla un estudiante de 16 años que algún día quiere llegar a ser uno de esos 350 privilegiados que pueden votar por el futuro de España. Les suplico que nunca olviden que ustedes son privilegiados por poder asistir al Congreso a representar a los miles, decenas o cientos de miles de personas que cada cuatro años depositan su confianza en un sobre con su papeleta. Eso es un privilegio.

Devuelvan el favor a España. Conviértanse en líderes. Líderes que mi generación pueda recordar y venerar. Aquí hay un pueblo que no se siente escuchado. Son ustedes quienes tienen la palabra.

Por Manolo, hace 8 años y 4 meses

DONDE ESTA LA LLAVE, MATARILE, RILE, RILE…

Llave1

"La perdida aventurera"

 

Por Manolo Rodriguez
Alguien lo preguntaba hace unas semanas en el «Libro de visitas»  Pues no, no estaba en el fondo del mar.  Aquí va la historia en cinco partes.

Primera.- El día de Nochebuena se perdió la llave de la iglesia.  Había estado Marta arreglando el altar y, una vez terminó, llevó la llave a casa de Toña.  Dado que ésta estaba en el corral, Marta dejó la llave encima del capó del coche de Adolfo. Poco después, éste, sin darse cuenta de la carga extra que llevaba en el coche, salió hacia La Vecilla.  Cuando horas más tarde Toña preguntó a Marta por la llave y ésta le dijo dónde la había dejado, miraron sobre el coche, en el corral, alrededor de la casa… ¡y ná de ná´!  ¡Los paseos que se dieron varias personas de la Cándana a La Vecilla mirando al suelo y tratando de encontrar la dichosa llave en la carretera misma o en la nieve que cubría los laterales!  Total, que el día de Navidad no hubo misa en el pueblo porque no se pudo abrir la iglesia.

Segunda.-   Dado que no aparecía la llave, se decidió instalar una nueva cerradura, de esas modernas que hay en todas las puertas del mundo y que nunca tendrán la personalidad que tenía la perdida (la llave, que hay gente muy mal pensada).

Tercera.-  Cuando ya nadie se acordaba del incidente, ayer, 15 de febrero, fue Toña a La Vecilla a casa de Quino para ultimar algunos detalles relacionados con la Feria de la Pluma que se celebrará el mes que viene.  De repente, ve en la repisa de la chimenea una llave grande, hermosa, antigua, con un pequeño parche dorado, resultado de alguna rotura y soldadura in illo tempore.  Sin dudarlo, la coge y no le queda la menor duda: ES LA LLAVE PERDIDA.  Vicenta, la mujer de Quino, se resistía a soltarla, pues era un bonito adorno, pero, al final (¡qué prima tan maja tengo!), la dejó ir para que volviera al lugar que por derecho le corresponde.  Y contó cómo el día en que se perdió  subía ella con su hija Vanessa en coche y en la curva delante del ambulatorio médico vieron una hermosa llave en la carretera.  Dado que, como todos sabemos, la curva es peligrosa, Vanessa no quería parar, pero su madre insistió y… la llave acabó donde hemos dicho.

Cuarta.-  Lo anterior nos hace recordar que hace unos 25 años, cuando Camino, la hija de Gloria y Nicasio, era una niña, cogió la llave y la escondió en un montón de arena, sin querer decir dónde la había metido.  Tras varios días, apareció (la llave; la niña no se había perdido).  Vamos, que parece que a la histórica llave le gustaba darse un garbeo de vez en cuando.

Quinta.-  Para evitar aquello de «a la tercera…» y dado que ya no es necesaria, la centenaria llave será colocada en un estuche trasparente y, con la debida leyenda que recuerde que por muchos, muchísimos años sirvió para abrir la puerta de la iglesia, colgada en algún lugar del templo.

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